Los miembros del colectivo aseguran que muchos equipos directivos del más de un centenar de centros de enseñanza que no imparten la materia en Euskadi han utilizado estrategias «ilegales» para hacer desistir a los padres. «Hay escuelas que indican a las familias que en ese colegio no se imparte Religión, y que sus hijos serían los únicos. Se les informa de que con las dos horas semanales de esa materia se refuerzan otras asignaturas, como Euskera o Matemáticas, o que se utilizarán para hacer los deberes». Adelantan a las familias, añaden, que en el futuro la clase de Religión se colocará al final de la jornada lectiva, para que los estudiantes que no la elijan puedan irse antes a casa.
La agrupación en defensa de esta asignatura califica de «muy grave» la situación que se vive en los colegios que sí imparten la materia y en los que durante este proceso de matriculación han llevado al claustro la propuesta de que desaparezca. «Después de tomar la decisión, los claustros se han reunido con los padres para que desistan de su intención», señalan. Algunos equipos directivos han llegado a solicitar a los progenitores que firmen unos documentos en los que renuncian por escrito a recibir esta materia y, de esa forma, no tener problemas en las inspección de Educación. Bagara ha presentado por escrito todos los casos detectados en su denuncia ante la consejería de Tontxu Campos.
«Esta situación conculca el derecho de las familias a la educación integral de sus hijos en todas las dimensiones de la persona, incluida la religiosa», destacan sus portavoces. Bagara defiende que la enseñanza de Religión aporta al alumno una formación cultural, además de humana.







