«Allí se llevaban muchas notificaciones del juzgado y veíamos siempre a mucha gente, sobre todo familiares de otras comunidades autónomas», explicaron los agentes. Uno de los efectivos todavía recuerda que 'Mikel' «iba todos los días con una espátula a quitar los papeles pegados en señales de tráfico, barandillas y farolas, hace unos cinco años. Es que un juez le ordenó realizar trabajos sociales».
Entonces era menor de edad -tenía unos 14 años- y cumplió con formalidad: «Vino de ocho de la mañana a doce del mediodía, sin faltar ni un solo día», detallaron los policías de Plentzia. Ellos le recuerdan como «un chico más bien tímido y callado». Algunos de sus familiares también tienen antecedentes penales e incluso han pasado por prisión. La anécdota que más recuerdan los guardias locales es que desapareció una furgoneta de su propiedad que ellos les habían inmovilizado. «Se la llevaron con cepo y todo», revelaron.





