
Otaola se pronunció a petición de la Asociación de Vecinos Barrenkale, que reclama la reparación y reapertura del frontón que forma parte del complejo, cerrado desde hace un año por los desperfectos provocados por los rigores del invierno pasado. Sin embargo, en su resolución, el Síndico no se limita a pronunciarse sobre este elemento, sino que se refiere a todo el complejo.
De hecho, el Ayuntamiento ya mostró en ocasiones anteriores su voluntad de hacerse con el emblemático edificio, necesitado de unas reparaciones a las que la Fundación Aguirre no puede hacer frente. Sin embargo, este mismo mes el concejal de Urbanismo, Juan Carlos Alonso, señaló que no se podrá llevar a cabo la expropiación hasta que no se decida la utilidad del inmueble.
Acción de reversión
Además, hay otro problema que recuerda Otaola, aunque le quita importancia: el litigio impulsado por varios sucesores del fundador, Domingo Ambrosio de Aguirre, para recuperar la propiedad del inmueble. La pretensión ha obtenido una primera sentencia favorable en la jurisdicción civil, pero está recurrida. Según Otaola, «esa acción de reversión no es viable» ya que «el cese de la actividad del seminario», uno de los fines con los que fue constituida la Fundación, «por sí solo no es motivo» de su extinción, ya que la institución mantiene su «sistema de becas y bolsas de estudio». En cualquier caso, este proceso judicial «no puede ser óbice para que el Ayuntamiento considere la necesidad de una actuación de tipo expropiatorio que salvaguarde la integridad del palacio».
La intervención municipal iría encaminada no sólo a la recuperación del palacio y su frontón, sino también a «capitalizar a la Fundación Aguirre y permitirle su continuidad educativa y formativa conforme a la voluntad de su fundador».









