
-El premio Planeta tiene 56 años de vida, a lo largo de los cuales ha pasado por etapas supercomerciales en el peor sentido de la palabra, y por otras fases en las que se lo daban grandísimos escritores. Es cuestión de ver el vaso medio lleno o medio vacío. Poco después de que se hiciera público que había ganado, hubo mucha gente que me dijo que yo no daba el perfil de ganador del Planeta.
-Estoy de acuerdo.
-¿Marsé, Vázquez Montalbán, Cela, Vargas Llosa, Pombo o Bryce Echenique, que también lo han ganado, sí dan ese perfil?
-Probablemente tampoco.
-El caso es que, como en todos los concursos literarios, y más en uno que se ha fallado tantas veces, hay ganadores buenos, otros mediocres y otros malos. ¿O acaso todas las novelas ganadoras del Nadal, que es el premio literario más prestigioso de España, son buenos?
-¿Qué tal lleva lo de la promoción? Debe de ser algo agotador.
-Hay una leyenda respecto a esa gira promocional, a mí me parece una maravilla llegar a gente a la que no llegaría si no fuera por ese premio.
-¿Cómo lleva los bolos por provincias?
-De maravilla. Me molesta especialmente el discurso de algunos escritores que reniegan de estas giras, se quejan de la promoción de los libros... Si haces promoción es porque el libro funciona, porque está teniendo éxito, y hay quien se queja... Quejarse del éxito me parece indecente.
-¿Está preparando algo últimamente?
-No, porque aunque la gira ha acabado oficialmente, sigo moviéndome por el país para hacer la promoción. De todas formas, entre un libro y otro, prefiero guardar un período de reposo, a la intemperie, fuera de la escritura.







