
Para el presidente de la Confederación Española de las Cajas de Ahorro (CECA), Juan Ramón Quintás -quien junto a Fernández Ordóñez intervino ayer en el XV encuentro del sector organizado por ABC y Deloitte-, esa tasa de mora bien podría duplicarse con creces a lo largo de 2008, de manera que termine el año en el entorno del 2%. Para ello bastaría con que la economía nacional creciera en ese porcentaje. De hecho, no se descarta que la evolución resulte «peor» en 2009 y la morosidad llegue al 3%.
No obstante, ni siquiera en este escenario más negativo las cajas muestran un temor especial, todo lo contrario; según Quintás, podría decirse que el sistema financiero español pasaría por la crisis «casi sin enterarse», con unos efectos «fáciles de asumir y sin problemas». Por ello, animó a los miembros de su patronal a no restringir el crédito «toscamente pase lo que pase», sino sólo para aquellas actividades cuyas expectativas futuras a corto plazo hayan empeorado.
Su recomendación no se ha visto influida por el número de efectos de comercio impagados, que aumentó un 17% en febrero en tasa interanual (apenas un 7% en los bancos, pero un 41% en las cajas y un 60% en las cooperativas de crédito), mientras que su volumen se disparó un 77%, hasta los 1.429 millones de euros (unos 3.000 euros de media por operación), según se supo ayer. Navarra y el País Vasco fueron las comunidades con menor porcentaje de impagados, del 2,9%. Las letras devueltas en Euskadi sumaron 54,3 millones de euros.
Reducción del gasto
Fernández Ordóñez admitió que aún se mantiene la incertidumbre sobre el comportamiento de los mercados de financiación mayorista, donde las opciones de captar fondos se han restringido «hasta niveles extraordinariamente reducidos, impropios de un sistema financiero global desarrollado». Por eso, pese a insistir en que el modelo del sector español es «sólido», advirtió de que ello «no es sinónimo de inmunidad», de modo que asume que «sería imprudente e impropio de un supervisor no considerar los posibles riesgos presentes», entre los que citó la falta de liquidez, los préstamos a los promotores inmobiliarios y el aumento de la morosidad.
Dentro de esa misma precaución, se mostró contrario a actuaciones discrecionales que menoscaben la 'hucha' del Estado, por lo que dijo que si se emprenden algunas -como la deducción fiscal de 400 euros para gran parte de los contribuyentes- «también se deberían acometer medidas de reducción de gasto en otros campos». De hecho, sus cálculos son que el superávit público «podría desaparecer» a finales de 2009.
Otros datos conocidos ayer apuntan en la misma dirección de preocupación. Según las últimas cifras del Instituto Nacional de Estadística (INE), el número de sociedades creadas cayó un 17% en febrero en tasa interanual (11.859 empresas), mientras que el capital utilizado para su constitución se redujo un 31% (1.178 millones de euros), en contraste con el aumento del 41% en la cifra de compañías disueltas (1.919). En Euskadi se crearon 421 sociedades, con un capital de 44,3 millones de euros, y se disolvieron 130.





