Saltar Menú de navegación
Hemeroteca |

Economía

ANÁLISIS
'Stress' corporativo
16.04.08 -

Cerrar Envía la noticia

Rellena los siguientes campos para enviar esta información a otras personas.

Nombre Email remitente
Para Email destinatario
Borrar    Enviar

Cerrar Rectificar la noticia

Rellene todos los campos con sus datos.

Nombre* Email*
* campo obligatorioBorrar    Enviar
Cuando las empresas alcanzan un nivel tan elevado de 'stress' corporativo como el que padece en estos momentos Iberdrola, resulta imposible encontrar un diagnóstico compartido y un discurso homogéneo entre los actores de la trama. La situación es poliédrica, está plagada de aristas y los intereses en juego son muy diferentes y, la mayor parte de ellos, incluso contradictorios. Hay actores dentro de la fortaleza, como los accionistas y los gestores, y actores fuera de ella que la atacan o que simplemente observan interesados la batalla, como los 'stakeholders', anglicismo moderno que engloba al entorno institucional, social o mercantil de la empresa. La visión de la batalla, de su planteamiento y desenlace, varía en función del ángulo desde el que se observa.

Por eso, cuando las cosas se complican tanto hay que recordar las ideas más sencillas. La principal de todas ellas es que Iberdrola ha estado, y está, muy bien gestionada como lo demuestra con nitidez la evolución de las variables claves. Ha aumentado su tamaño de manera sustancial; ha ampliado su ámbito operativo y geográfico; ha alcanzado posiciones muy relevantes en las energías renovables; ha gestionado con maestría el intrincado bosque de la regulación energética española y los beneficios obtenidos han sido considerables. Basta mirar la curva de su cotización en Bolsa para convenir que este diagnóstico es generalmente compartido.

Por supuesto, eso no quiere decir que haya agotado su potencial de mejora, ni que todo lo hecho hasta aquí sea irreversible. Pero sí que cualquier alternativa ha de ser planteada con cuidado, realizada con esmero y explicada con paciencia. Toda situación, por buena que sea, es mejorable y la situación de Iberdrola lo es. Lo que no se puede consentir son los planteamientos que anteponen los intereses particulares, por legítimos que sean, a los generales. La Responsabilidad Social Corporativa está de moda. Ocupa mucho tiempo en los discursos de las Juntas Generales y gran espacio en las memorias. Como afecta por igual al todo y a las partes, ahora tenemos sobre la mesa un magnífico caso para aplicarla.
Opina

* campos obligatorios
Listado de comentarios

Comparte esta noticia

¿Qué es esto?

Vocento
SarenetRSS