
Así se despidió ayer de sus alumnos de 'Introducción a la Macroeconomía' de la Complutense madrileña el nuevo ministro de Industria. Miguel Sebastián había llegado poco antes, a las 8,27 de la mañana, al edificio de Económicas. Escoltado por dos guardas de seguridad, paró primero en la cafetería para desayunar y despedirse de sus hasta ahora compañeros. Las felicitaciones le acompañaron hasta el aula de Primero. Allí le esperaba una clase más vacía de lo habitual debido a la huelga de autobuses en la capital de España y un grupo de estudiantes asombrados por la expectación y un poco tristes. «Nos alegramos por él, pero es una pena que nos deje porque era un buen profesor».
El ministro presentó a su sustituta, entregó los últimos ejercicios corregidos y se fue. Hasta dentro de cuatro años.





