El motivo de la decisión de la Archidiócesis para controlar las ventas no tiene nada de espiritual: se trata de recaudar el máximo para afrontar los más de dos millones de euros que costará la visita. Y eso que la mayor parte del dinero procede de donaciones.
Además, la jerarquía católica ha dejado claro que no se debe hacer negocio con las entradas para la misa que el Papa ofrecerá mañana en el estadio del equipo de béisbol Washington Nationals.







