Valle, que era el gestor de la fundación portugaluja por expreso deseo de Filomena Trocóniz en su testamento, explicó que en 1988 se implicó en la creación de una empresa de inversión. Involucró en ella los fondos de la entidad altruista para rentabilizarlos. El presidente de esta compañía era Ignacio Ercoreca -fallecido el año pasado- y, según el contable, «empezó a financiar su vivienda con cargo a la compañía». El encausado también aludió a cheques de hasta nueve millones de las antiguas pesetas «sin justificar» e implicó en el uso «personal» de estos fondos al hermano del dirigente y socio de AFP, Carmelo Ercoreca. Según añadió, actuaban sobre las dos principales cuentas bancarias de la sociedad «en las que se ingresaba todo el dinero, el que adelantaban los clientes y los gastos propios de la actividad».
Agujero contable
Ernesto Valle achacó a la construcción de dos urbanizaciones de chalés en Huesca otra de las causas del agujero contable que impidió a la compañía devolver a los clientes su inversión. «La sección inmobiliaria arrastró a la financiera», lamentó. Por último, subrayó que, cuando él abandonó la firma en septiembre de 1997, «AFP tenía bonos y cédulas hipotecarias valoradas en una cantidad suficiente para cubrir todas las reclamaciones».
La versión de Carmelo Ercoreca es opuesta. Según él, Valle se encargaba de invertir en bonos y el mercado de valores. A su juicio, en este campo se generó el problema. «No daba cuentas por escrito, pero tampoco sospechábamos porque los chalés se construyeron y se vendieron», resumió.





