
CHARLA. La ex alcaldesa Begoña Azarloza y Andrés Nagel, antes de la vista. / FOTOS: LUIS ÁNGEL GÓMEZ
LOS ARGUMENTOS
El artista
Derecho moral: A la integridad de la obra y a divulgarla en el sitio pactado con el Ayuntamiento.
Temor fundado: A que se produzca una vulneración de la obra.
Protección: Escultura protegida por la Ley de Propiedad Intelectual.
'Caso Calatrava': El abogado de Nagel invoca la sentencia que destaca el valor artístico de la obra, pero advierte de que en Amorebieta no hay conflicto entre interés público y privado porque la escultura no tiene una función de servicio; sólo desde el punto de vista estético.
El Ayuntamiento
La reforma: Hay necesidad imperiosa de reordenar la zona. El Ayuntamiento no actúa para perjudicar a Nagel, sino en favor del pueblo.
Temor fundado: No tiene cabida porque aún es prematuro hablar de traslado.
Proyectos cambiantes: La reforma de la rotonda está sometida a una evolución constante. Pero hay criterios de lógica. La zona va a cambiar y ya será la puerta de entrada al municipio.
Interés público: No existe conflicto entre interés público y derecho moral del artista. Eso se podrá confrontar cuando el Ayuntamiento confirme el traslado de la obra.
Dos claves
El contrato de 2002, firmado por el escultor y la alcaldesa entonces: «El señor Nagel acepta la imposibilidad de colocar una pieza de similares características en otro lugar diferente de este municipio».
El proyecto de ejecución de reforma, entregado al Ayuntamiento en enero de 2007: «Desmontaje de escultura existente en el centro de la rotonda realizado con medios mecánicos y grúa, incluso cimentación, protección de la escultura, retirada y carga a medio de transporte, transporte a lugar a determinar por el Ayuntamiento y posterior reubicación de la misma: 1.994,91 euros».
El juicio por el desencuentro del escultor Andrés Nagel y el Ayuntamiento de Amorebieta quedó ayer visto para sentencia con dos certezas y un interrogante. Entre las primeras, parece claro que la rotonda donde está la obra objeto de la polémica será transformada por completo, una reforma urbanística que, tal y como está hoy planteada, obligaría a cambiar de sitio la escultura en contra del criterio del artista. Faltaría por resolver la incógnita de la nueva ubicación, algo sin respuesta todavía, porque lo del traslado está ya previsto sobre el papel. De hecho, el proyecto de ejecución, en manos de la Alcaldía desde enero de este año, contempla el desmontaje de la creación artística, los medios para hacerlo y su mudanza a un lugar aún por determinar. Hasta la maniobra está presupuestada: 1.994,91 euros.
Si esto se puede llevar a cabo o no está en manos del titular del Juzgado de lo Mercantil número 1 de Bilbao, Edmundo Rodríguez Achútegui, el mismo que instruyó el 'caso Calatrava'. Como ocurrió con éste, la sentencia de Amorebieta podría ver la luz en el plazo de un mes, en un fallo que debería decantarse por alguno de estos argumentos: el mantenimiento de la escultura en su sitio, como exige Nagel por respeto al derecho de autor, o la autorización a un posible cambio por necesidades del municipio, ya que el Consistorio quiere reformar la zona.
En cualquier caso, las partes enfrentadas en el litigio -Nagel como demandante y Ayuntamiento de Amorebieta como demandado- evitaron profundizar en la jerarquía entre interés público e integridad de la obra artística. El abogado del escultor, Eliseo Martínez, aseguró que este apartado no es como el 'caso Calatrava' porque la reforma de la rotonda donde está la pieza «no justifica» llevársela a otro sitio. Además, dijo, el valor de la escultura es estético, y no funcional como un puente. «Interés público sería si por aquí va a pasar el AVE. Pero no lo es un proyecto de 'tranquilización' del tráfico de Amorebieta», advirtió el letrado.
El asesor del Consistorio zornotzarra, Félix Mercado, negó la mayor. Aseguró que «no se ha adoptado una decisión» sobre el traslado y menos, sobre la eventual nueva ubicación de la obra. «El interés público se podrá confrontar con el derecho moral del artista cuando el Ayuntamiento confirme» si hay cambio de ubicación, dijo Mercado, quien apuntó que la Corporación tiene de plazo hasta 2012 para afrontar esa determinación.
Las partes, que se ayudaron del testimonio ofrecido por Nagel y el alcalde, David Latxaga en entrevistas a Punto Radio, resumieron así sus tesis. La defensa del escultor afirmó que «existe el temor fundado» a que la obra sea trasladada, máxime cuando los arquitectos contratados por el Consistorio para reordenar la rotonda presupuestan ya el desmontaje. El abogado de la Alcaldía alegó que este plan urbanístico está «sometido a cambios», que «nada está cerrado» todavía.