
NUEVO CENTRO
Sin embargo, como confirmaron fuentes forales, la próxima apertura del centro en el barrio de Coronación no tiene por qué significar el cierre de las instalaciones de la Cruz Roja, que pasarían a ser un recurso complementario a la futura sede. Esta decisión, ahora en estudio, se producirá dentro de varios meses, en función de la evolución de un fenómeno al alza, y que podría alcanzar cotas muy superiores a las actuales una vez llegue el buen tiempo, como han advertido tanto la Diputación como la Fiscalía de Menores de Vitoria.
La elección de Molinuevo ha sido fruto del acuerdo entre la fundación que lleva el mismo nombre y el Departamento foral de Bienestar Social. El futuro convenio contempla una inversión inicial de la Diputación que superará los 500.000 euros, como confirmó ayer el diputado general, Xabier Agirre.
Con este acuerdo se cierra uno de los asuntos que más polémica ha suscitado en los últimos años en las Juntas Generales. Y es que el Gabinete del popular Ramón Rabanera siempre defendió que el futuro complejo para este tipo de menores debería ubicarse fuera de Vitoria, como esgrimían los técnicos. Primero pusieron encima de la mesa la propuesta de Nanclares de la Oca y más tarde, la de Ribera Alta. Ninguna contó con el respaldo de la oposición ni de las localidades afectadas.
La instalación de este complejo en Vitoria fue una de las primeras decisiones adoptadas por el nuevo equipo de gobierno tripartito (PNV, EA y Aralar). Aunque hace un par de meses anunció que se ubicaría en el pueblo de Armentia, el Ejecutivo reculó horas más tarde.
El barrio, dividido
Ahora, la incógnita es conocer si los vecinos de Coronación rechazan o no el proyecto. De momento, el diputado general ha mostrado su confianza en que actuarán con «absoluta responsabilidad». «Álava siempre ha sido una tierra de acogida. No podemos aceptar el binomio menor extranjero no acompañado con delincuencia», recalcó.
Por su parte, los residentes se muestran divididos. Alba Argote, de 17 años, cree «posible» que aumente la conflictividad en la zona, y que la llegada de inmigrantes «será negativa». Algo parecido opina Rosa María Oña, de 61. «Coronación soporta ya un número excesivo de inmigrantes. Creo que tanto extranjero tendrá un impacto negativo para el barrio».
Todo lo contrario de lo que piensa Asier Manero, de 25 años. Está seguro de que la construcción del centro «es algo positivo, porque proporcionará a estos menores una oportunidad de integrarse en la sociedad». Nourebdin Ben Alia, argelino de 23 años, opina de forma muy parecida. «Si no nos dan la oportunidad, ¿cómo vamos a formar parte de la sociedad vitoriana?»









