Con el correr de las jornadas, generalmente ya se puede definir un once tipo que tendrá continuidad si los resultados y otras circunstancias lo permiten.
Allí entonces comienza un problema que resulta de encausar el malestar, bajón anímico y conflictos que pueden generar aquellos jugadores que menos cuentan. En esos momentos, el míster apela al consabido recurso de anunciar que todos los miembros de la plantilla son importantes a lo largo del año y deben luchar primero para intentar hacerse un hueco en el equipo, y luego para elevar el nivel competitivo sin permitir que los titulares se relajen.
Por otro lado quienes habitualmente son inquilinos del banquillo, tanto como los que ni siquiera son convocados, marcan la pauta del 'buen ambiente' que debe reinar en un vestuario. En ese sentido también tienen gran relevancia para el estado anímico del grupo.
Pero bien es cierto que en equipos de plantillas reducidas, con problemas de lesiones y en una división durísima y extensa de 42 jornadas extenuantes, en una plantilla todos van a tener oportunidad de jugar. Quizá no en las condiciones deseadas y óptimas, pero es en los momentos complicados donde se suele recurrir a ellos y deben estar a la altura, como bien se puede comprobar en jugadores que con pocos minutos a lo largo de la temporada es ahora, en un ambiente de dudas, nervios y máxima presión, cuando se les exige calidad deportiva y temple anímico.
Actualmente, el Alavés está atravesando una etapa crítica en muchos aspectos y es ahora cuando más se necesita por parte de todos poner lo mejor de sí. Basándome en la experiencia de la Liga pasada, donde nos encontrábamos en una situación parecida por la dificultad, y teniendo en cuenta que se está luchando por la permanencia, creo fundamental primero dejar de lado las diferencias que puedan existir, redoblar sacrificios, rescatar siempre lo positivo antes que los errores y mantener una verdadera unidad como grupo tanto dentro de la cancha como fuera desde todos los ámbitos.
Y en este punto incluyo a la directiva, al cuerpo técnico, a los jugadores, a la afición, a los medios de comunicación y a las instituciones de la ciudad.
Como ex jugador del 'Glorioso' y ahora aficionado de él, anhelo que finalice la presente Liga con la permanencia asegurada en Segunda División y el firme deseo de que el Deportivo Alavés pueda entrar en una etapa de normalización institucional para comenzar a reconstruir un proyecto que lo devuelva a los éxitos que se merece.





