El Unicaja desaprovechó la posibilidad de dejar prácticamente sentenciada la clasificación para la fase por el título por la derrota de ayer ante un rival que le sobrepasa en la tabla clasificatoria, y que demostró en la segunda parte su talento y su actitud, aspectos que le faltaron al conjunto malagueño.
El Unicaja, después de diez días sin competir, tenía la incertidumbre de cómo iba a responder. El descanso le vino bien para recuperar a jugadores como el base Carlos Cabezas, después de un mes inactivo por una lesión muscular o al escolta Alfonso Sánchez, que reaparecía tras seis meses de baja por una grave lesión de rodilla.
En cambio, el Akasvayu Girona no acusó el cansancio por la disputa recientemente de la final a ocho de la Copa ULEB, que perdió ante el DKV Joventut y tampoco el varapalo anímico que supuso caer frente al conjunto badalonés.
Victoria del Pamesa
El Pamesa, por su parte, cumplió la lógica y se aferra a la quinta plaza después de ganar ayer en León por 75-91. El Grupo Begar León, por su parte, puede certificar su descenso a la LEB el próximo domingo en Girona, incluso independientemente de que fueran capaces de vencer a domicilio al Akasvayu.
Las esperanzas de sumar una victoria vital se les esfumaron en los diez minutos finales cuando ya se le acabaron las ideas a los locales y el equipo levantino acabó consiguiendo un triunfo más amplio de lo que había sido el transcurso del encuentro y que le permiten luchar por la cuarta plaza con el TAU.







