
Los vecinos han tenido que salir con lo puesto. / Fernando Gómez
Los vecinos del barrio de la Peña que se han visto obligados a abandonar sus domicilios a causa de la colocación de un explosivo en la puerta de entrada de la casa del pueblo, han regresado a sus domicilios sobre las diez de la mañana, según han informado fuentes municipales.
Alrededor de medio centenar de ellos pasaron las últimas horas de esta pasada madrugada en la estación de tren de La Peña, ataviados con prendas de dormir, después de que la Ertzaintza les desalojara de sus viviendas. Todos ellos han constatado cuando han regresado a sus casas los destrozos en ventanas y persianas, y han expresado su hartazgo porque "éste no es el primer susto" y no se sabe "cuándo va a acabar esto".
Las personas que tuvieron que abandonar sus casas fueron las que residen en el propio inmueble en el que se ubica la sede socialista, en número 5 de la calle Ibaialde y los edificios colindantes. El resto de vecinos, con las viviendas más alejadas, fueron conminados, por megafonía, a permanecer en los domicilios y situarse en el extremo opuesto a las ventanas.
Según ha manifestado uno de los vecinos afectados, la intensa lluvia caída en el momento del desalojo obligó a los agentes de la Policía vasca a trasladar a los afectados a la estación de tren. Además, aseguró que, cuando recibió el aviso de la Ertzaintza, a las cinco de la madrugada, se asomó a la ventana y observó una bolsa grande colgada de la puerta de entrada de la sede socialista. Cuando regresó, comprobó que en su casa "se habían roto los cristales de todas las habitaciones".
Otra afectada aseguró que su casa ha quedado con los marcos de las ventanas desencajados y los cristales rotos. "Nos ha llamado la Ertzainta, nos han dicho 'salgan rápido', y hemos corrido, porque llovía...", ha recordado.
Después de la final de Copa
Según su versión, el artefacto debió colocarse después de la una de la madrugada, porque "cuando acabó el partido" procedió a "tender la ropa" alrededor de esa hora. "Vi que los chicos de la Casa del Pueblo, que no abren los miércoles y tenían ese día cerrado, sacaban al perro a pasear y luego lo metieron. O sea, que tuvieron que poner la bomba a partir de la una", ha argumentado.
Otros vecinos desalojados se han preguntado "qué ganan ésos (los terroristas) con estas cosas". "Este verano -ha señalado una mujer- también en la campa pusieron otra. La verdad, no comprendo que hagan esos daños, que vamos a pagar todos, y gracias que no ha habido muertes, que es lo principal".
"Ya es la segunda vez en poco tiempo que oímos un fuerte estruendo, de una bomba. Estábamos en la cama, y puedes imaginar la sensación", ha relatado un matrimonio. Algún otro ha reclamado "diálogo" porque "si no hay diálogo, no hay nada que hacer". "Ya no sé qué pensar, cuándo se va a acabar esto", ha lamentado.