Yo pensé que era un problema de la sociedad femenina actual, pero veo que ya era habitual hace mas de medio siglo. Tengo en mis manos un ejemplar de la revista 'Selecciones' de hace sesenta años y en sus páginas he encontrado, no uno sino dos anuncios ofreciendo métodos de adelgazamiento. Y en los dos se sirven de una señora para ilustrar el tema.
Uno de los anuncios presentaba como gran novedad un método que sin tomar nada por boca garantizaba convertir en apenas treinta días, la silueta de una señora gorda en otra de estilo pasarela. Y para que no quede ninguna duda, el anuncio incluía los dibujos de dos señoras en bañador. La gorda antes de usar el método y la otra, tipo pasarela, después de utilizarlo.
El otro anuncio lo encabezaba la fotografía de la actriz Hedy Lamarr preguntando «¿Desea adelgazar?«. Y seguidamente explicaba la forma de conseguir una nueva silueta en pocas semanas, sin pasar hambre, sin gimnasias, sin masajes , sin laxantes y sin medicamentos. Toma castaña.
Han pasado más de seis décadas, y veo que el problema no sólo no se ha resuelto sino que ha aumentado, porque si antaño se ofrecían dos o tres métodos para adelgazar hoy las ofertas se han multiplicado, lo que me lleva a pensar que también se han multiplicado las señoras gordas. Y si hablo siempre en femenino, conste que no es por arrimar el ascua a mi sardina, sino por el sencillo hecho de que no he visto, ni antes ni ahora, un solo anuncio de adelgazamiento dirigido a los hombres.
¿A qué se debe este notable aumento de las señoras gordas? Eso no se lo puedo decir a ustedes porque no soy un especialista, sólo un modesto comentarista. Doctores tienen la ciencia dietetica y la metabólica que les sabrán responder.





