El anuncio inicial provocó diferentes interpretaciones entre los consejeros sobre una eventual demora en los trabajos en Irala y un sonoro rifirrafe público entre los representantes socialistas, gestores del Ministerio de Fomento, y el diputado general (PNV). José Luis Bilbao aseguró que este proceso iba a causar un notable retraso en las obras, con todo lo que había costado pactar su financiación a los socios -24 millones-, mientras que el PSE denunció un interés «electoral» en esas críticas. Con las aguas algo más calmadas, Dimas Sañudo, en calidad de presidente de Feve, descartó parones y explicó que la idea era «adelantar obra», mientras avanzaba la tramitación informativa, gracias a un enganche entre los dos tajos, ya en marcha.





