
LOS DATOS
La decisión, que aún no es firme, pretende proteger a los ciudadanos de posibles accidentes como el que le costó la vida a una mujer de 87 años, que tropezó con una manguera que se encontró en su camino. Persigue también dotar de más espacio físico a los operarios para que puedan desarrollar con los menores obstáculos posibles su trabajo.
Lo cierto es que, para evitar males mayores, el Consistorio decididó cerrar al tráfico la plaza y las calles adyacentes el pasado lunes, aunque de una manera temporal. En principio, tiene previsto abrirlas el día 20 para facilitar la circulación de los autobuses urbanos y de los vehículos de emergencias. El día 29 podrán hacerlo los coches particulares.
Sin embargo, estas previsiones pueden verse trastocadas si los trabajos de reforma, como parece más que probable, no han concluido para finales de mes. «Creemos que lo más razonable es aguantar con el cierre hasta el final. Así estaremos todos un poco más tranquilos. También es cierto que no queda mucho para que concluyan los trabajos», reconoció un portavoz municipal.
Mientras, los operarios, hasta más de una veintena en algunas ocasiones, se afanan por acabar la plaza de la Virgen Blanca para finales de mes. En la actualidad, han comenzado a colocar la estructura de madera que servirá de banco corrido alrededor del polémico monumento, que hasta ahora estaba rodeado de un pequeño parterre.
Visibles los bancos
También son ya visibles los bancos que, en su mayor parte, se ubican en la zona más próxima a la calle Postas, junto a las farolas de diseño, de color blanco. La acera cercana a las calles Herrería, Zapatería y Correría ha triplicado su anchura, ya que a partir de ahora los vehículos sólo circularán por un carril, en lugar de los dos que había antes. Ese espacio se ha ganado para los peatones.
Los ciudadanos ya pueden cruzar la plaza, aunque deben hacerlo por entre vallas, debidamente señaladas. El tránsito fluido de los peatones se ve dificultado en la esquina de la calle Diputación, junto a la cafetería El Mentirón. La zona de paso es estrecha y ya ha generado multitud de quejas. El Ayuntamiento confía en que cuando concluya el asfaltado de ese lugar, la circulación peatonal será más cómoda.









