
Tras jurar su cargo por segunda vez, Lissavetzky se marcó como objetivo «estar a la altura del deporte, los deportistas y los ciudadanos», y recordó que en breve los españoles se examinarán en «citas de gran calado» como la Eurocopa de fútbol y los Juegos Olímpicos de Pekín. Lejos de prometer éxitos más ambiciosos, Lissavetzky fue realista y confió en «mantener» en estos cuatro años los «buenos resultados» de la anterior legislatura, que calificó como la del «juego limpio» por las leyes contra el dopaje y la violencia, el racismo y la intolerancia. «Ahora queda su desarrollo y plantearse nuevos retos que hay que cumplir», remarcó.
Además, expresó su deseo de que este mandato que inicia se recuerde como el de «la salud y el deporte», con un sistema «más fuerte, más consolidado y muy ligado a los ciudadanos». A su juicio, se trata de colaborar entre todos para que España obtenga éxitos en las grandes competiciones internacionales. «El mérito es de los deportistas y su entorno, pero nosotros debemos crearles el marco adecuado», destacó.
Candidatura olímpica
El secretario de Estado se comprometió a un esfuerzo institucional para que se aumente de forma notable la práctica deportiva y se haga con «seguridad». Además, prometió fomentar la incorporación de la mujer a los diferentes estamentos. «Tiene que haber una conexión deporte y ciudadanía», insistió.
Al igual que la ministra, Lissavetzky hizo especial hincapié en la candidatura olímpica de Madrid 2016. «Es un reto fundamental y estratégico no sólo para la ciudad sino para todo el deporte español y el conjunto del país. Si alcanzamos esa nominación, creo que el deporte tendría más peso en la agenda de todos. Voy a poner mucho empeño en ese objetivo. Ojalá que se consiga este sueño», apuntó.





