
El acto, que se desarrolló bajo el título 'La empresa vasca ante el actual entorno económico-financiero', reunió a más de 600 empresarios y directivos y sirvió para analizar la incertidumbre que rodea a la economía española. Para ello, contó con la participación, además de Ruelas-Gossi, del presidente del Centre for Economic Policy Research de Londres y experto monetario del Comité Económico del Parlamento Europeo, Guillermo de la Dehesa, y del presidente de la agencia Vasca de Innovación, Innobasque, Pedro Luis Uriarte. El encuentro fue moderado por el presidente de Ibermática, Jose Luis Larrea.
A lo largo de su intervención, el director general de Orkestra alertó sobre la necesidad de que las empresas vascas aumenten su dimensión para competir con garantías. En ese punto, se mostró crítico al afirmar que «en Euskadi nos cuesta globalizarnos e innovar, que son las dos maneras más efectivas de crecer».
«Sí importa»
A juicio de Alejandro Ruelas-Gossi, el tamaño de las empresas «sí importa». A partir de esa premisa, dejó claro que la pequeña firma «debe ser sólo un punto en el camino, no el destino». Es decir, el objetivo pasa por lograr que las pymes «se conviertan en grandes para tener masa crítica y estar en los lugares que más crecen».
Más allá de ese mensaje, la idea de potenciar la innovación como vía para aumentar la competitividad empresarial presidió buena parte de las intervenciones de los ponentes. Así, Larrea hizo hincapié en esa línea, al asegurar que las estrategias basadas en costes laborales bajos no son sostenibles a medio plazo.
Por su parte, Pedro Luis Uriarte insistió en esa tesis. Señaló que es necesario que Euskadi se adecúe a los «vertiginosos cambios» que se están produciendo para poder mantener el actual estado de bienestar. Uriarte denominó ese escenario como «la segunda transformación vasca» y situó la innovación en su eje central. «Innovar es crear valor transformando las empresas y Euskadi debe ser el referente europeo de la innovación en 30 años», concluyó.
Finalmente, Guillermo de la Dehesa analizó la crisis financiera y sus consecuencias sobre la economía española. Tras asegurar que «firmaría hoy mismo» que España crezca un 1,8% en 2008 y un 1,7% en 2009, aseguró que los efectos de la actual situación serán más o menos perniciosos dependiendo de la solvencia de los hogares y las empresas, «y eso hace que la situación no sea tan mala». Al respecto, explicó que «las familias no dejan de pagar» y las grandes empresas españolas «han invertido bien y eso significa que podrán pagar sin problemas sus créditos».
Labrar el futuro
Tras el encuentro se celebró un almuerzo-coloquio presidido por el lehendakari del Gobierno vasco, Juan José Ibarretxe, quien reclamó más competencias económicas y sociales para Euskadi. Así, exigió que, «en el futuro», las instituciones vascas tengan en su poder la capacidad de regular la inmigración. Lo argumentó explicando que ante la necesidad «creciente y alarmante de mano de obra», Euskadi debe «acoger a gentes e integrarles en nuestro país para labrar conjuntamente el futuro y desarrollar nuestra actividad económica».
Tras destacar la necesidad de apostar por la innovación, se lamentó de que aún no haya sido transferida a Euskadi la investigación científica y técnica. Además, reclamó un blindaje para el Concierto Económico con «garantías constitucionales».





