
-Después de 150 años se sigue hablando de los 'Milagros de Lourdes'. Pero ¿cómo fue la aparición?
-La virgen se le apareció a la niña en la parte alta de la gruta de Massabiele, en una apertura grande. No era una estatua, era un ser vivo que se movía y que acompañaba a Bernadette por la cueva, aunque nunca llegó a tocarla. La virgen le reveló la existencia de una fuente de aguas milagrosas.
-En ese momento muchos pensarían que eran imaginaciones de la pequeña; pero, cuatro años después, la Iglesia aprobó estos hechos.
-Después de una investigación seria y del trabajo de una comisión, el obispo de la época declaró que las apariciones eran auténticas y, como tal, las presentó a la devoción de los fieles sin que ello sea una obligación de fe. Las apariciones son siempre momentos privados de la vida cristiana.
-Entonces llegó el aluvión de peregrinos en busca de esos poderes curativos.
-Cada vez se acercan más peregrinos a la gruta. Este año llegarán más claro, pero habitualmente pasan unos seis millones de peregrinos al año.
-¿Cuál es la enfermedad más común entre los peregrinos?
-La enfermedad más común en Lourdes son los años. La idea que se tiene de los enfermos casi terminales ha pasado a la historia. Hoy la medicina ha avanzado mucho y este tipo de enfermos no pueden salir del hospital. Por supuesto que se acercan enfermos crónicos. Los peregrinos que van a Lourdes no van con ese ansia de la curación, van buscando una fuerza para quedarse tal y como están. Si se curan mucho mejor.
-Pero, ¿sigue habiendo curaciones?
-Sí.






