
LOS DATOS
Figuran en el libro, que sale con una tirada de quinientos ejemplares, entre diez y quince poemas de cada autor, desde gentes talludas de los grises 70 (Manolo de Las Rivas, Roberto Iglesias, Escohotado o José Romo); de los 80 y 90 (Ibernia, Eguizábal, Morga, Santana o Foronda), a los actuales por razón de edad (Pérez Foncea o Paulino Lorenzo). Aparece bastante obra inédita, impagable gentileza de sus creadores.
Martínez Galilea explicó que en su labor editora no pretendía hacer una aproximación a la poesía regional, al entender que ésta es universal por definición. Y es que en este mundillo es aconsejable esquivar cualquier tentación ombliguista o reduccionista, aunque no siempre se consigue.
Muchos de esos poemas aparecieron en revistas y opúsculos literarios fenecidos como 'Oja', 'L'Anguilla', 'Logroño-Ciudad', 'Calle Mayor', 'La Ratilla' o la todavía viva y fresca 'Mangolele'.
Lo dijo el cordinador: «La poesía sigue sorprendiendo». Y si tiene algo claro es que «el producto libro nunca nunca será sustituido por las nuevas tecnologías».
Zapatero publica
Juan Manuel González Zapatero abrió ayer las Jornadas. Su amigo y poeta Ángel Marín presentó a este riojano caracterizado por su intimismo. Habló de su libro 'Sea de ello lo que fuere', con la portada todavía caliente. «En él hay una voz hecha, muy madura, serena, y destacaría la capacidad que tiene para traspasar la sexualidad de los cuerpos de la amada a los cuerpos de las cosas», opinó su introductor.
González Zapatero intenta modelar su lenguaje «como si fuera arcilla» para llegar a sugerir mas que a decir. «Soy más poeta de decir en voz baja que de elevar la voz y romper registros», se definió.






