
LOS DATOS
Menoyo puso en duda las afirmaciones de los vecinos en el sentido de que «sólo hay cuatro operarios trabajando» e insistió en la complicación que han presentado los trabajos. Un asunto especialmente difícil ha sido la conciliación de las obras con el tránsito peatonal y de vehículos, dado que el barrio sólo cuenta con una carretera de acceso, que, además, es muy estrecha.
Respecto a la maquinaria utilizada, el alcalde llodiano recordó que «empezamos con una excavadora muy potente, pero hubo que cambiarla por otra más pequeña porque estaba afectando a los cimientos de las casas».
Los vecinos se quejaban de la mala calidad de los remates en la rampa que comunica las calles José Mardones y Larraño, que se ha asfaltado en lugar de embaldosarla, como estaba previsto, o de las escaleras entre estos dos puntos, que «son muy empinadas», según los usuarios. En este sentido, Menoyo señaló que «no hemos tenemos noticias», aunque recordó que se han atendido muchas de las aportaciones que han realizado los vecinos en este tiempo.
Desde que comenzaron los trabajos, una comisión de residentes se reúne de forma periódica con el alcalde para comprobar la evolución de los trabajos. Menoyo reconoció que «casi siempre nos hemos reunido a instancias suyas y les hemos ido explicado las razones del retraso de las obras».
La próxima reunión se mantendrá el martes. Al encuentro, los vecinos tienen previsto llevar un documento en el que se incluirán las firmas de protesta de los que viven en el barrio.
Renovación
Las obras de Larraño han servido para renovar todas las canalizaciones subterráneas de abastecimiento de agua y electricidad, separar en el saneamiento las aguas fecales y pluviales e instalar las tuberías del sistema de recogida neumática de basuras. El presupuesto ascendía a 2,3 millones de euros, aunque los vecinos creen que se ha superado.









