
TRAYECTORIA
Durante el acto de presentación del premio, el jurado destacó «su importante labor en la creación, la divulgación y la enseñanza de la música en Álava», además de su «enorme calidad humana». En un momento del acto, el director de Eusko Ikaskuntza, Josemari Vélez de Mendizabal, se atrevió a apostar «a que nadie conoce a ningún enemigo de Sabin». Salaberri (Aramaio, 1934) fue nombrado en 1960 director de la Schola Cantorum del Seminario vitoriano, y desde 1968 dirige el Coro Araba con el que ha realizado «una gran labor divulgativa en favor de la música vasca, además de desarrollar una obra de creación propia».
Salaberri ha sido uno de los más importantes profesores de música en Álava. Durante un largo periodo de tiempo fue profesor en la Ikastola Olabide, y del Conservatorio de Música Jesús Guridi, de cuya dirección se hizo cargo en 1991, tras la jubilación de Carmelo Bernaola. En los noventa dirigió la Escuela Municipal de Música Luis Aramburu, y en 1988 se encargó de la planificación de la enseñanza de música en la Diputación alavesa.
Reconocimientos
Este galardón es uno más de los múltiple reconocimientos recibidos por Salaberri, que actualmente continúa con su trabajo al frente de la Camerata Gasteiz. Entre otras cosas, es miembro de la Academia de Bellas Artes de San Fernando, pertenece a Eusko Ikaskuntza-Sociedad de Estudios Vascos y a la Real Sociedad Bascongada de los Amigos del País.
En 1999, el Ayuntamiento de Aramaio lo nombró Hijo Predilecto y en el 2006 recibió el Celedón de Oro por su trabajo por la ciudad de Vitoria.
Todas ellas menciones importantes que, teniendo en cuenta cómo recibió ayer el premio Manuel Lekuona, le habrán sacado los colores.







