Medvédev, desde el cargo de jefe de la Administración del Kremlin, usó toda su influencia para detener los ímpetus del oligarca ruso, quien, no obstante, logró arrebatar a la papelera una de sus unidades productivas, la Fábrica de Celulosa del lago Baikal. Deripaska está casado con Polina, nieta política del difunto presidente ruso, Borís Yeltsin.







