
EL SEMINARIO
En el acto también participarán, entre otras personalidades de la empresa, la cultura y la política, el presidente de este organismo y consejero delegado del BBVA, Jose Ignacio Goirigolzarri, el presidente de la Cámara de Comercio de Bilbao, Ignacio Etxebarria, y el embajador en España de EE UU, Eduardo Aguirre.
Eduardo Garrigues, embajador, novelista y patrono de la Fundación, atendía ayer la llamada de EL CORREO para divulgar los objetivos de la Fundación, en cuya creación participó en 1997, y profundizar en lo que supuso la figura de Diego María Gardoqui, un bilbaíno ilustre pero desconocido para muchos. «La verdad es que sólo por haber sido ministro de Hacienda con Carlos IV y el primer embajador en Estados Unidos debería estar presente en la memoria colectiva; lamentablemente, hay un gran vacío respecto a los lazos que históricamente han existido entre nuestro país y los Estados Unidos», señala.
La Fundación, explica, es «un proyecto de la sociedad civil para fomentar y fortalecer vínculos en ámbitos empresariales, políticos y culturales». Por ello, Garrigues colabora en la organización de eventos como el del miércoles, que buscan fomentar un mayor conocimiento mutuo y mejorar la imagen recíproca. «En 2006, durante el aniversario de Benjamin Franklin -por cierto, el primer embajador de EE UU en España-, reparamos en la importancia que tuvo España durante la Guerra de Independencia de Estados Unidos y como ésta había quedado oscurecida: allí todo el mundo conoce a Lafayette y piensan que el apoyo llegó exclusivamente de Francia, y no fue así. Diego María de Gardoqui es un claro ejemplo de la indispensable ayuda diplomática y militar que recibieron los norteamericanos por parte de la Corona».
Envíos secretos
Cuando Franklin, Washington, Jefferson y compañía se levantaron contra el rey Jorge III, España y Francia eran aliados y enfrentados a Inglaterra. «La diferencia radica en que Francia ya no tenía colonias, pero España sí. En el caso de entrar claramente en guerra podría sufrir represalias de los británicos en sus propios territorios. Hay que recordar que dos terceras partes de lo que hoy es EE UU pertenecía, al menos nominalmente -mucho no estaba poblado-, a la Corona española».
Así que se imponía la discreción, el secreto, o lo que hoy se llamaría las operaciones encubiertas. «Gardoqui era la clave. Su nombre no suena como el del conde de Aranda, un entusiasta defensor de la causa, o el de don Bernardo de Gálvez, que conquistó todo el Misisipi y las Floridas. Pero Gardoqui, un afamado comerciente en la época, fue esencial para enviar de manera secreta armas y pertrechos militares a través de su compañía, Gardoqui e Hijos, que llevaba años cruzando el Atlántico».
El empresario y diplomático bilbaíno actuaría como agente de la Corona. Además de participar en el tráfico de armas, realizó una labor de intermediario «cuando el Gobierno no podía hacerlo directamente». Así, era la persona encargada de tratar con todos aquellos políticos a los que recibir en la corte podría suponer un problema. «Estando Franklin en París con el conde de Aranda -con quien no se entendía muy bien porque él no hablaba francés, el idioma diplomático de aquel tiempo, y el noble no sabía inglés-, mandó a Arthur Lee a Madrid para entrevistarse con el rey de España. Gardoqui fue el encargado de realizar tan delicadas gestiones».
Tras la guerra, el bilbaíno sería el primer embajador en Washington. «Aceptó porque el rey se lo pidió, pero no quería ir», apunta Garrigues. «Su madre acababa de morir y su deseo era regresar a Bilbao desde Londrés, donde era cónsul, y atender sus negocios y a su familia». La tarea encomendada en los recién nacidos Estados Unidos tampoco sería sencilla. «Era una misión imposible. Al marcharse, los ingleses dejaron la semilla de la discordia entre España y EE UU, ya que habían concedido derechos de navegación en el río Misisipi, la frontera natural entre las trece colonias y los territorios españoles del Oeste. En poco tiempo pasamos de ser aliados a rivales, y después a enemigos con la guerra de Cuba. En las relaciones internacionales se dan enfrentamientos coyunturales, pero se debe resaltar la amistad estructural entre nuestros dos países».







