
PERSONAL
Desde que llegara a Tralee, Gorka no ha parado de trabajar e innovar. Y de luchar. «He hecho muchos sacrificios. Ha habido jornadas en las que he trabajado hasta diecisiete horas seguidas», desvela. Eso sí, tiene muy presente que el esfuerzo «ha merecido la pena». Ahora, este vitoriano es un privilegiado que trabaja en lo que más le gusta, tiene un empleo que le permite ser muy creativo, y disfruta del reconocimiento que se merece. «Estoy muy bien valorado. He logrado crear una cocina de fusión mezclando elementos de la cultura gastronómica española, mediterránea, irlandesa y vasca. ¿Funciona muy bien! Tengo un buen puesto como jefe de cocina de un restaurante, el Cassidy's», asegura. Ha triunfado.
«Como en casa»
La adaptación a su nueva vida no fue todo lo fácil que esperaba en un primer momento. «No dominaba el idioma y, por si esto fuera poco, nadie hablaba castellano», recuerda. Pero Gorka es fuerte y enseguida se sobrepuso a las dificultades. Y desde ese instante todo ha ido rodado. Más si se tiene en cuenta que la vida en Irlanda «es muy parecida a la del País Vasco». «Hay muchas zonas que te recuerdan a aquello. La verdad es que me siento como en casa. De Euskadi sólo se diferencia en que están separados por dos horas en avión», revela.
Es más, Gorka encuentra grandes semejanzas hasta en los gustos culinarios. «En Irlanda tiene mucho éxito la comida del País Vasco. La verdad es que las recetas elaboradas con pescado siempre funcionan muy bien», asegura. Cordero, solomillo,... Son manjares muy apreciados por los irlandeses. Y el bacalao a la vizcaína es su perdición. Pero que nadie se equivoque. «Es cierto que en Euskadi se come mejor, pero también hay que decir que los productos de aquí son estupendos. ¿Las patatas y las fresas son de primera calidad!», se apresura a aclarar.
Gorka no se plantea el regreso a su tierra. Lleva ya diez años afincado en Tralee y está satisfecho con lo que ha conseguido: un trabajo estable y, además, que le motiva, un montón de buenos amigos... También ha conocido a una chica irlandesa con la que ha hecho planes de futuro. Y a todo ello se suma una buena calidad de vida. «En el País Vasco no podría disfrutar de un nivel tan alto como el que tengo en Tralee». Así que, por el momento, no se muda.









