
CUIDADOS PALIATIVOS
En el caso de Álava, se concreta en dos iniciativas: la formación de un equipo asesor en el hospital Santiago, al igual del que ya existe en Txagorritxu, y la formación de médicos de atención primaria. «Partimos de la base de que los cuidados paliativos no existen como una especialidad médica. Hay profesionales expertos que se han preparado por su cuenta. Se trata de aprovechar esta experiencia para dispensar una buena atención a los pacientes terminales en todos los niveles del sistema de salud, en la medida en que les toque», señala el responsable de Planificación de la dirección territorial de Álava del Departamento de Sanidad, Eduardo Achutegui.
Esto significa que la atención debe ser prestada por los médicos de cabecera, por los servicios de hospitalización a domicilio y por los de los propios centros hospitalarios.
«La gente no debe morir en centros de agudos, como Santiago o Txagorritxu, pero lo cierto es que ocurre en muchas ocasiones», añade Achutegui. Por ello, un médico y una enfermera de Santiago se están preparando en estos momentos para, después, orientar a sus colegas cuando se enfrenten a un enfermo sin curación.
Arzobispo de Pamplona
El director médico de Santiago, Enrique Gutiérrez, detalla que estos dos profesionales empezarán a desarrollar su labor en uno o dos meses, de la mano de los especialistas en oncología, enfermedades degenarativas y asociaciones de autoayuda. «Soy un firme convencido de ayudar a la gente a morir bien», afirma.
A reglón seguido, Gutiérrez critica sin miramientos la postura de algunos representantes de la Iglesia católica, como el arzobispo emérito de Pamplona, Fernando Sebastián. «Hace unas semanas reivindicó la muerte de Jesús en el tormento. Dijo que no tuvo cuidados paliativos. Me parece tremendo tener que escuchar esto a estas alturas».
En la atención primaria, un médico del ambulatorio Gazabilde formará a otros colegas y enfermeros de otros centros para que mejore la atención a los enfermos en sus propias casas.









