
LOS DATOS
LOS DATOS
La Guardia Urbana no cree que esta «elevada» cantidad de denuncias se deba a una mayor laxitud de los vitorianos a la hora de respetar el código de circulación, sino a un aumento de los controles. «En el último año hicimos un uso menos intensivo del radar móvil por un problema de plantilla», admite Kepa Soilla, portavoz de la Policía municipal.
Ahora los 'fitipaldis' lo tienen mucho más crudo para pisar el acelerador sin ser interceptados. «Los controles de velocidad están prácticamente a diario en la calle», advierte.
La estadística así lo demuestra. No en vano, el dispositivo móvil 'cazó' a 2.974 infractores hasta el pasado 31 de marzo. La Guardia Urbana dispone, además, de un entramado de carcasas de radares fijos en diferentes puntos de la ciudad, como en el Alto de Armentia o en la Avenida de los Huetos, para 'pillar' a aquellos conductores que superan los 50 kilómetros por hora, el límite máximo permitido en el casco urbano.
Pese al volumen de sanciones impuestas, los agentes constatan una reducción en la velocidad media, lo que se ha traducido en una disminución de los accidentes. Sin embargo, hay quien se cree Fernando Alonso al volante. Prueba de ello es que la Policía Local ha denunciado a nueve conductores por superar el margen legal en más de 60 kilómetros por hora. Son los ejemplos más graves y los que llegan a los tribunales, ya que dejan de ser meras infracciones para considerarse delitos contra la seguridad del tráfico.
El último caso se produjo el pasado 16 de abril. Ese día, un conductor pasó a más de 112 kilómetros por hora por la Avenida del Cantábrico. La palma se la lleva, sin embargo, la Avenida del Mediterráneo. En cuatro ocasiones, el dispositivo ha 'cazado' a vehículos por encima de los 110 kilómetros por hora.
Semáforos en rojo
Hay otras formas de poner en riesgo a los peatones. Las cámaras ubicadas en algunos cruces estratégicos de Vitoria han fotografiado a 1.146 vehículos saltándose el semáforo en rojo, una peligrosa infracción que se considera grave y que puede conllevar una penalización de 300 euros.
La radiografía local se completa con las 1.379 sanciones tramitadas por el 'multa car', un vehículo policial que recorre el casco urbano para detectar los aparcamientos indebidos, sobre todo dobles filas. Cuatro de cada cinco denuncias fueron graves, puesto que se trataban de estacionamientos que impedían la circulación o invadían zonas prohibidas.









