
La satisfacción del luso, que se estrenaba en el duatlón de Gernika, era inmensa. «Ha sido increíble. Vengo de padecer una gripe que me ha impedido entrenar», afirmó Silva. Detrás de este joven de 25 años se levanta la figura de un universitario de Arquitectura, metódico. Dice que no se salta ninguna clase, ni tan siquiera para preparar su mayor afición. «Si no iría a la universidad seguro que rendiría mejor en el duatlón», declara.
El luso tiene ya trazado su mapa de cualidades, necesario para avanzar tanto en la vida como en el deporte. En este campo, sabe que debe progresar, especialmente en la bicicleta, que hasta hace unos años era un lunar para su progresión. Eso ya pertenece al pasado. El presente son victorias. En sus estudios está en su último año de carrera, y en el duatlón no para de engordar su palmarés. «Espero que todo siga así», reconoció.
Sobre la prueba, que discurría por la Reserva de la Biosfera de Urdaibai, Silva apunta que el circuito es «mejorable» especialmente «los baches de la carretera». No obstante, el portugués defiende la candidatura de la prueba de la villa foral como futura sede de un mundial. «El trazado es bueno y el ambiente con tanto público algo especial», manifestó.





