El Ayuntamiento de Eibar encargó el pasado año un estudio a una empresa especializada para que analizara las posibles alternativas de cara a evitar que en determinados días de verano se llegue a rondar la temperatura de 30 grados en ambas plantas. La explicación que se da para que los termómetros suban en estos pisos es que el patio central actua como un invernadero y en determinadas dependencias munipales se alcanzan a veces temperaturas de 30 ó 32 grados, cinco por encima de lo que marca la legislación de salud laboral como máximo para desarrollar un trabajo en buenas condiciones. Las normativas marcan la franja de 17 a 27 grados como la temperatura en la que se debe desarrollar la actividad en un edificio de estas características. Esta situación afecta sobre todo a ambas plantas y no es tan acusada en el primer piso de la casa consistorial.
Se ha descartado ya la instalación de un sistema de aire acondicionado, ya que requeriría un proyecto de obra complicado y se ha optado por un modelo de regulación de temperatura.





