El jefe del SOS Rioja, Rodríguez Maimón, explica que «se nos derivó una llamada desde el SOS de aquella comunidad. El comunicante se había hecho pasar por Guardia Civil y alertaba de que un autobús lleno de niños había volcado en la bajada del puerto de Piqueras. Se le dio toda la veracidad», recuerda, «y se acabaron juntando en mitad del camino del puerto tres helicópteros, Tráfico de La Rioja y Castilla y León y más de 20 ambulancias, sin encontrar nada». Total, que «se rastrearon caminos secundarios, si se había despeñado... y nunca hubo nada. Fue la mayor tomadura de pelo de la historia», admite.
Sobre los falsos sucesos y bromas de mal gusto, Rodríguez Maimón señala que «actualmente son muy pocas, y suelen provenir de niños que llaman corriendo y cuelgan. Además», añade, «hay sistemas de información y los teleoperadores están muy curtidos para evitar que se filtren».
Además de que se pueden constatar por otras vías, «al llamante se le hacen muchas preguntas concretas, sobre detalles específicos». Curiosamente, ante un accidente, uno de los métodos más aclaratorios es la cantidad de llamantes: «Un atropello en Logroño equivale a catorce llamadas informando sobre él, un accidente en carretera supone siete u ocho».






