
El método ha sido probado ampliamente y con éxito en las instalaciones de Barena Technoenologie en Burdeos, por donde ya han pasado docenas de miles de barricas desde el año 2005, y ha sido premiado por la Technopole Bordeaux Montesquieu, institución francesa de alta tecnología en vinos con el galardón destinado a la empresa más innovadora.
Barena Hispania ha puesto sus cimientos en un lugar estratégicamente situado junto a las grandes zonas de producción vinícola de calidad, como La Rioja, Navarra y Ribera del Duero, principalmente. Georges Sabaté, su presidente, se ha volcado en esta aventura en respuesta a lo que él califica como una corazonada, un impulso que le mueve a buscar nuevas formas de mejorar la calidad en los procesos vinícolas y, a la vez, aportar a las bodegas unas ventajas financieras en el marco de una economía sostenible.
Estudios realizados por la Universidad de Burdeos demostraron que la barrica de roble tiene una vida que no va más allá de los cinco años o, en términos reales, cinco vinos, ya que si hablamos de crianza el tiempo puede variar según la cosecha. A partir de ese momento, la barrica sólo puede traerle problemas. Tras investigar sobre el tema, un grupo de expertos encontró la manera de recuperar y prologar su vida, manteniendo e incluso mejorando sus propiedades.
Mediante este sistema se penetra en la barrica por el agujero del tapón y, en una primera fase, se envían sesenta mil litros de aire con treinta y cuatro kilos de cuarzo cristal. Con ello se consigue que la capa acumulada dentro de la duela se vaya y ésta quede completamente decapada: este proceso extrae un grosor de 0,8 milímetros, dejando al descubierto el tostado original de 2,2 milímetros en la duela.
En la segunda fase, otra máquina realiza un enjuague para extraer los pequeños residuos de cuarzo que puedan quedar y dejar el interior limpio para, a continuación, inyectar vapor a 105 grados durante veinte minutos, lo que deja la barrica perfectamente desinfectada. Después se enjuaga por segunda vez y se deja secar durante veinticuatro horas. Para terminar el proceso, se inyecta a través del tapón de silicona previamente desinfectado, con la ayuda de un manómetro, el porcentaje de sulfuroso adecuado al tiempo en el que esta barrica va a volver a ser rellenada.
La planta de Viana cuenta con una instalación de compresores de alta potencia para poder impulsar todo el volumen de aire y de cristal, y una depuradora que recoge el residuo que sale de las barricas. El cuarzo, así como la merma y los restos que se obtienen en las tres fases finales, se recogen en su totalidad mediante un sistema de aspiración.
Incidencia financiera
La incidencia que puede tener en el aspecto financiero de las bodegas está muy claro: el parque español se evalúa entre el millón y medio y los dos millones de barricas, y su mercado compra unas ciento cincuenta mil barricas al año. La barrica de roble francés tiene un precio de quinientos cincuenta euros y la de roble americano ronda los doscientos cincuenta. Barena factura por cada regeneración de barrica ciento diez euros más el coste del transporte.
Con estos datos se ve claramente que si se regeneran barricas se pueden ahorrar un 500% en el caso de las barricas de roble francés y poco más de la mitad en el caso del roble americano. Estas cifras, en palabras de Georges Sabaté, hablan por sí solas de las ventajas económicas que este sistema aporta en un mercado cada vez más competitivo.
El presidente de Barena Hispania sí deja una cosa clara: ellos sólo regeneran barricas nuevas tras un uso normal de las mismas que, como ya se ha apuntado anteriormente, ronda los cinco años. Con este proceso, se les dota de una nueva vida que se prolongará durante otro lustro aproximadamente.






