
-Es una decisión que sólo le corresponde a él. El Gobierno vasco ha trasladado una propuesta legítima y democrática. Y lo lamentable es que el presidente Zapatero se haya negado al diálogo y al acuerdo. La gente en Euskadi no entiende que el presidente del Gobierno central haya negociado con ETA y con Batasuna cuestiones políticas y no quiera negociar esos mismos temas con el Gobierno vasco. Es inexplicable. El Partido Socialista está anteponiendo sus intereses electorales por encima de los generales de intentar lograr la paz y la normalización.
-¿Pero cree que habrá consulta?
-Hay un calendario claro, y lo lamentable es que el PP y el PSOE han conseguido que la consulta se identifique con división y ruptura, cuando debe entenderse como un signo de democracia avanzada y de participación ciudadana, dinámicas que existen en Europa y en EE UU.
-Ibarretxe quería negociar con Zapatero antes de junio. Los plazos se agotan.
-Es que a una invitación al diálogo por parte del lehendakari hay una respuesta negativa de Zapatero. Me gustaría que cambiara de opinión y se abriera a dinámicas nuevas. Espero que Zapatero acepte la mano tendida del Gobierno vasco. Si la 'hoja de ruta' tiene una virtud es que es muy clara y concreta. Todo el mundo sabe lo que se establece.
-Zapatero y el PSE también han dicho de forma muy clara al PNV que lo primero que tiene que hacer es alcanzar un acuerdo en el País Vasco.
-La metodología que ha planteado el lehendakari es entre los dos gobiernos para lograr un acuerdo de mínimos sobre la paz y la normalización política y, con ese paraguas, abordar luego un diálogo en Euskadi a través de una mesa de partidos.
-¿Pero no es más lógico alcanzar un acuerdo mayoritario entre todos los vascos para luego llevarlo a Madrid?
-Insisto: el procedimiento adecuado es el establecido por el lehendakari, porque, en caso contrario, se trataría de un diálogo sin cobertura ni recorrido. Otros acuerdos logrados en otras comunidades no han sido respetados ni encauzados debidamente por parte del Estado. Por tanto, conviene dejar unos cimientos sólidos para construir la casa porque, de otro modo, el procedimiento no tiene garantías de que finalice bien. El diálogo entre gobiernos es un alimentador del que luego se tiene que dar en Euskadi, como sucedió en Irlanda con Downing Street.
-¿Hay posibilidades de alcanzar un acuerdo intermedio?
-Hay que ser flexible en todos los procesos de negociación. Pero para ello tiene que haber una voluntad de diálogo. Hasta ahora, el Partido Socialista no ha movido ficha y sobre esa base es difícil pedir al Gobierno vasco flexibilidad para negociar.
-¿Estamos ante el peor momento del tripartito?
-Es un momento complicado porque los resultados de las elecciones del 9 de marzo no fueron buenos, pero de esta situación complicada acabaremos saliendo con liderazgo. Es el mejor modelo de Gobierno que hoy tiene Euskadi y que puede tener en esta coyuntura.
-¿Cómo valora la situación interna del PNV?
-Bastante tengo con resolver lo nuestro como para entrar a cuestiones de otros partidos.







