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POLÍTICA
Rajoy entra en la pugna directa con Esperanza Aguirre y le invita a «irse al partido liberal»
El líder del PP, respaldado por los 'barones' territoriales, recuerda que «no se pueden confundir 25 personas de Madrid con España» «Este partido responde ante sus votantes, no ante los grupos de presión»
20.04.08 -

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Rajoy entra en la pugna directa con Esperanza Aguirre y le invita a «irse al partido liberal»
ALIADOS. Rajoy, ayer en Elche entre el presidente de Murcia, Ramón Luis Valcárcel, y el de Valencia, Francisco Camps. / EFE
Guerra abierta en el Partido Popular. Ya no hay dudas. El enfrentamiento entre Mariano Rajoy y Esperanza Aguirre es absoluto y los intentos de reconducir la situación a dos meses del congreso en el que se elegirá al nuevo líder de la formación parecen carecer de efecto y a punto de saltar en pedazos. Si es que no lo han hecho ya después de la intervención que realizó ayer el presidente del PP en Elche (Alicante). Afirmó que se presenta a la reelección con el proyecto y el apoyo de la mayoría de los militantes y votantes populares, «un partido moderado, abierto e integrador», alejado de los «doctrinarios» y en el que «caben todos». Y advirtió de que, en cualquier caso, «si alguien se quiere ir al partido liberal, o al conservador, que se vaya», en una alusión implícita a la presidenta madrileña y a sus incondicionales, quienes han reclamado el viraje del PP a una ortodoxia liberal.

Rajoy realizó esta declaración en un foro especialmente sensible, un acto de partido ante 1.200 personas que reunió a algunos de sus principales 'barones' territoriales, como los presidentes de la Comunidad Valenciana, Francisco Camps, y de Murcia, Ramón Luis Varcárcel, además de los dirigentes del PP en Andalucía y Cataluña, Javier Arenas y Daniel Sirera, respectivamente. Aunque no citó a la presidenta de la Comunidad de Madrid en ninguna de sus críticas, la sensación que causó Rajoy -tanto por la contundencia de sus mensajes como por el nivel del auditorio al que los dirigió- es que aceptaba la pugna con Aguirre y se daba por enterado de sus 'dardos'.

La dirigente madrileña alcanzó el jueves una nueva cota de tensión al manifestar que el PSOE está «más cómodo» con Rajoy que con ella y agregar que «no soy la favorita de los socialdemócratas». Apenas veinticuatro horas después, varios fundadores del PP le advirtieron que no ponga en riesgo la unidad del partido como fuerza de centro-derecha hablando de distintas ideologías.

Con este escenario a su alrededor, ayer Rajoy no se 'cortó'. La diplomacia que había querido mantener hasta la fecha quedó anulada. El líder popular se mostró seguro, rotundo y puso las cartas boca arriba de cara al congreso de junio. Dedicó la mayor parte de su discurso a criticar con dureza las maniobras de su oponente en la sombra y retó a Aguirre a que diga de una vez si presentará candidatura alternativa. «Yo doy la cara, lo he anunciado, digo lo que pienso y no estoy en cálculo alguno», manifestó en tono de reproche.

Rajoy recordó que desde la refundación del PP, en 1990, en el partido conviven liberales, democristianos e incluso socialdemócratas, y señaló que es esta amplitud ideológica la que «nos ha permitido ganar en muchos sitios, con la que le hemos quitado 700.000 votos al PSOE (en las pasadas elecciones generales) y con la que le vamos a quitar dos millones en las próximas». «Yo quiero estar como estamos -apostilló-; en el Partido Popular Europeo, teniendo socios como Merkel o Sarkozy».

Pero no se detuvo ahí. Frente a la encendida defensa del liberalismo que hace Aguirre, Rajoy contratacó. Y lo hizo apostando por el Estado social. «Yo creo en la libertad, pero también en la igualdad de derechos y de oportunidades, en que el Estado tiene que ayudar a los que no les va tan bien». «Creo en la Educación, Sanidad y pensiones públicas», afirmó el presidente del PP, quien añadió: «Si alguien no cree en esto, que lo diga». Ninguno de los presentes tuvo que preguntar a quién se refería Rajoy.

Fortalecido por la presencia de los líderes populares de Valencia, Andalucía, Cataluña y Murcia, Rajoy aseguró que podía anunciar su candidatura sin tapujos porque «me lo han pedido mis compañeros, desde militantes hasta presidentes regionales, porque yo uno y no divido». Y en este punto fue un paso más allá. Si para entonces alguno de los asistentes tenía la ilusión de que no estaba hablando de Aguirre, Rajoy se lo aclaró. «A mí no me lo ha pedido ninguna radio ni ningún periódico», añadió aludiendo a la campaña de apoyo a la presidenta de Madrid impulsada por 'El Mundo' y la Cadena COPE.

«Sé de qué va esto»

Envalentonado, quiso dejar claro que el PP no va a permitir intervenciones externas de cara a su renovación interna: «Aquí hay 700.000 personas (militantes) que se gobiernan solas». Aseguró que su formación es «un instrumento al servicio de la sociedad» y en un nuevo aviso a los medios de comunicación afines a Aguirre resaltó que «este partido responde sólo ante sus votantes y sus militantes, pero no ante ningún grupo de presión, sea de la categoría que sea».

Pero Rajoy no sólo marcó el terreno de juego ante la dirigente madrileña, sino que llegó a menospreciar las posibilidades que tiene ésta en el caso de que quiera disputarle el cargo. Insinuó que no tiene nada que hacer en la confrontación interna y que sus opciones de alcanzar la presidencia son un espejismo, amplificado por los medios de comunicación que le apoyan y por una visión centralista del país. «Creo en España y en su unidad, pero también creo en las autonomías. Creo también en Madrid, pero no se pueden confundir 25 personas de Madrid con España, porque es algo más importante y más grande», aseguró. Los 'barones' regionales aplaudieron de manera entusiasta esta declaración.

Herido en su orgullo, Rajoy recordó a Aguirre que él es un 'pata negra' del PP y que no le va a poder dar lecciones de estrategia interna porque «yo sé de qué va esto». Explicó que es militante desde 1977, «cuando pegaba carteles por las calles», y que en 2004 llegó a la presidencia después de 27 años de ocupar todos los cargos internos e institucionales intermedios posibles.
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