En formato trío, sin batería pero con potentes programaciones y con dos chavalillos con pintas en los laterales, los carniceros de Txarli transitaron por el gore, los zombis o el vampirismo, temática vehiculizada mediante letras de tebeo e influjos sónicos de las Vulpes, Parálisis Permanente o Espasmódicos. Nos echamos unas risas cuando preguntó el cantante: «¿Qué coño habéis tirado? ¿Un puto cartón de vino! ¿Tirad absenta, que somos siniestros!».
La cima de la jornada y casi del certamen la pusieron los navarros On Benito, vestidos con ropa de mujerzuela salida de la película 'La matanza de Texas', el guitarrista rugidor con la cara pintada a dos colores y el baterista con sombrero doméstico. Sí, eran dos, no más, en plan neobluesmen blancos en tándem tipo Black Keys, Thee International Lee County Killers o unos White Stripes machotes y sin espacio para la sofisticación, pues su pócima agitó blues amplificado, algún instro roñoso vía Link Wray, rocanrol cavernario y hasta rumba. Guays.
Cerraron Hal Flavin, llegados de Luxemburgo. Empacho de Depeche Mode, atraso hasta los Nuevos Románticos de los 80, caja de ritmos y el absurdo del tedio durante 29 minutos y medio. Uuaaauuu...





