
El recorrido comenzó junto a la ermita de San Mamés. En este punto, una guía explicó a la veintena de visitantes que asistieron al itinerario de las diez de la mañana la importancia no sólo de la cueva, sino también de un entorno natural donde el encinar cantábrico adquiere especial protagonismo. Antes de llegar a la caverna, de las profundidades del bosque irrumpió una especie de troglodita. Algunos de los asistentes se asustaron, pero la mayoría sonrió. Es un 'Homo sapiens' que les da la bienvenida. «Es un actor, pero desde luego parece un personaje salido de la Prehistoria», comentaban.
Tras recorrer las 308 escaleras que conducen a la cueva, la experta mostró los trabajos de investigación del yacimiento. «Se cerró hace dos años porque las visitas eran perjudiciales para la conservación del arte rupestre. El dióxido de carbono emitido por el hombre eleva la temperatura del recinto y eso es perjudicial tanto para la roca como para las pinturas», explicó la guía a los visitantes llegados de diferentes puntos del territorio.
Conservación
Una vez examinado el vestíbulo de la Cueva de Santimamiñe, los 'aprendices' de arqueólogos regresaron a la ermita de San Mamés para recorrer la cavidad de una manera virtual. «El ingenio humano no deja de sorprendernos porque de esta manera es como si estuviésemos en la galería y al mismo tiempo contribuimos a su conservación. No es la misma sensación, pero nos deja contentos», reconoció Txetxu, de Portugalete.
Al llegar a la última parte del recorrido virtual todos recordaron la existencia del famoso 'huevo frito', curiosa forma rocosa que en la pantalla estereoscópica se recreaba a la perfección. «A través de la imagen virtual nuestros descendientes podrán contemplar cómo era la cueva. Esperemos que en un futuro puedan disfrutar de lo que yo viví cuando éramos inconscientes del daño que causábamos», reflexionaba un turista. Tras la visita, que apenas duró hora y media, los asistentes se mostraron muy «satisfechos» con la experiencia. «Nunca la he visitado cuando estaba abierta y lo ideal de esta iniciativa es comparar el antes y después», admitió el basauritarra Juan Morillo. La Diputación mantendrá hoy el itinerario gratuito y prevé repetir la experiencia el 17 y 18 de mayo.





