Al grito de 'ontuz', el cromañón huyó del lugar para alertar de la existencia de intrusos al resto de su tribu. Este peculiar personaje contribuyó a animar la jornada ,sobre todo para el público infantil. «Nos pareció curioso que un actor interpretara el papel de la época y se asustara de nuestra presencia porque en realidad nosotros somos quienes invadimos su espacio», explicó el arqueólogo de la Diputación, Mikel Unzueta.
Los asistentes que en un primer momento se asustaron no pudieron contener la risa al advertir a un hombre corpulento hacer de cavernícola. «Al principio, como todo está en silencio, me he mosqueado pero luego nos hemos echado unas carcajadas. Vaya pintas». La institución foral no pretende difundir una leyenda urbana de que en Santimamiñe hay un cromañón suelto. «Esta visita histórica sólo se realizó ayer, aunque quién sabe, si el público lo demanda, puede que se repita», apuntó Unzueta.





