
LOS DATOS
-La agresión sufrida por una joven de 14 años en las escaleras de Particular de Iturribide ha sido la última, pero no la primera.
-No contamos con un registro de cuántas agresiones se han producido, pero sí que es cierto que tanto en Iturribide como en Santutxu existen más antecedentes de este tipo.
-El Ayuntamiento dijo que esta zona es privada, aunque de uso público, y que por tanto no es de su competencia hasta que los vecinos no le cedan el acceso. ¿Cómo valoran esta situación?
-Que una institución diga eso es vergonzoso. Me parece increíble que se pongan ahora a ser recatados cuando hablamos del bienestar de los ciudadanos, porque cuando les interesa bien que expropian terrenos. Eso significa una clara culpabilidad, de lo contrario no tendrían que escurrir el bulto ni habrían mandado a los operarios a revisar las luces, si se les puede llamar así, al día siguiente de que los medios de comunicación se hicieran eco de la noticia.
-El de Iturribide no es, sin embargo, el único punto negro de la ciudad. Un informe revela la existencia de más de treinta.
-Ni Bilbao ni ninguna otra ciudad está diseñada teniendo en cuenta el riesgo o las posibilidades que tenemos de sufrir una agresión.
-Una de las medidas más reclamadas es la mejora de la iluminación.
-El factor noche puede favorecer, pero también se dan casos en plena luz del día, como el ocurrido en las escaleras, que fue a las siete de la tarde. El urbanismo influye, pero, al final, el problema real son los hombres, los agresores.
-¿Qué cree que pasa por la cabeza de una persona que comete estos delitos?
-No existe un perfil concreto. Es la mentalidad del patriarcado. Se consideran por encima de las mujeres y buscan el placer no en la violación, sino en dominar. De ahí que nosotras nos veamos obligadas a vivir siembre alerta.
-En su opinión, ¿estos agresores se rehabilitan?
-Pensar que son enfermos es un error. No se trata de algo psicológico, sino ideológico. Ellos saben perfectamente lo que hacen y no se arrepienten porque creen que lo que han hecho no está mal.
-No cabe duda de que el primer paso cuando se produce un episodio así es poner una denuncia.
-El problema es que mayoritariamente no se hace porque el sistema no te facilita denunciar todo. Por eso, cuando hablamos de 3.700 denuncias en la Comunidad Autónoma Vasca, tanto por agresión sexual como por maltrato, creemos que esa cifra es sólo una visión parcial que no refleja la realidad.
Educación de base
-¿Los responsables acaban en la cárcel?
-No están todos los que son. De un trabajo que elaboró el psicólogo Javier Urra se desprende que sólo uno de cada ocho están en la cárcel.
-¿Cuál es la pena máxima por agresión sexual?
-Trece años de máxima y seis de mínima, algo que nos parece insuficiente, irrisorio. Sobre todo porque, al final, por buen comportamiento salen a los dos años. Parece que agredir a una mujer es algo gratuito.
-¿Dónde debe fijar sus prioridades el Gobierno: en legislar, en poner medios para garantizar la aplicación de las leyes o en la educación?
-Lo importante es la prevención, porque cuando hablamos de denuncias o de la aplicación de la ley es porque ya ha ocurrido algo. Una agresión o un asesinato son la punta del iceberg de una situación social.
-¿Qué medidas propone?
-Para empezar, la educación, tanto formal como informal, es decir, tanto en los colegios como en casa o a través de los medios de comunicación, sobre todo la televisión. Ha habido una regresión en los valores, los jóvenes antes estaban más concienciados. También son importantes las campañas de sensibilización dirigidas no sólo a las mujeres, sino a los hombres, para que se impliquen de manera sincera.
-¿Qué opina del papel que han desempeñado los responsables institucionales hasta ahora?
-A mí que el lehendakari hable en masculino y femenino me da igual. Mientras que cuando se trata de otras cuestiones ofrecen una respuesta política, en el caso de la mujer sólo se ve el 25 de noviembre (Día Internacional contra la violencia a las Mujeres).
-¿Faltan recursos?
-Con un ejemplo lo digo todo. El Ayuntamiento de Bilbao destina sólo un 0,8% del presupuesto al área de Mujer. Eso es sólo un parche que no va a ninguna parte.
-¿Estaría a favor de la creación de un órgano como el Defensor de la Mujer?
-Para eso ya está el Defensor de Pueblo, que debe velar por todos los ciudadanos, tanto mujeres como hombres. Lo que queremos es que las áreas que ya existen, como Urbanismo o Educación, incluyan la visión feminista.
-A modo de resumen, ¿en qué punto diría que están las mujeres?
-Desde el sistema se nos ha hecho creer que vivimos en igualdad, pero eso es mentira.
-¿Cree que en el futuro mejorará esta situación?
-Eso esperamos. Nosotras seguiremos interpelando a las instituciones. Al fin y al cabo, damos el voto cada cuatro años para que ellas velen por nuestros derechos.





