
DATOS DE INTERÉS
Lo que ha hecho la Diputación, según explica el teniente de diputado general, Claudio Rodríguez, es una fusión de todas ellas en la conocida como Medalla de oro de Álava, máxima distinción de la institución foral y que existe desde la aprobación del reglamento. «No se quiere eliminar nada, sino evitar una duplicidad de reconocimientos para una misma situación», asegura.
Como se estipula en el decreto foral aprobado 'ad hoc' por el Gabinete Agirre, «se pretende corregir esa desviación y recuperar el diseño originario de los honores y distinciones» de la administración alavesa. Con el nuevo marco, las distinciones quedan divididas en tres áreas: Medalla de Álava -máximo reconocimiento-, las placas de reconocimiento y las 'otras medallas y distinciones conmemorativas'.
Todas ellas serán honoríficas, de carácter personal e intransferible y «no generarán derecho económico alguno». A estas distinciones, explica el reglamento, podrán optar tanto personas físicas como jurídicas, además de los colectivos que «dispongan de pública y notoria identidad social». Asimismo, cabe la posibilidad de que sean concedidas a título póstumo. Es decir, que el homenajeado ya haya fallecido. Por contra, no podrán ser otorgadas a las personas que ostenten cargos en las administraciones públicas vascas «mientras subsista dicho vínculo».
Expediente
Respecto al procedimiento de selección de los galardonados, las propuestas podrán llegar a la Diputación del consejo de diputados, de cualquier entidad pública o privada o incluso de ciudadanos de a pie del territorio. Para otorgar la distinción será necesaria la instrucción de un expediente que podrá recabar informes tanto de entidades públicas como privadas.
Asimismo, llevara aparejado la apertura de un trámite de información pública para «constatar» y determinar los méritos y circunstancias «que aconsejen y justifiquen el otorgamiento».









