
Según Alfonso, hay varios motivos que explican las pocas ventas de ayer: «El sector está en crisis y, encima, el Ministerio de Agricultura ha retirado las subvenciones que hasta hace poco concedía a los ganaderos. El caso es que la cosa ha estado muy parada». Él no ha pujado. Traía media docena de novillos y, mientras atendía a EL CORREO cerraba una venta -«cuando acaba la subasta, la gente se acerca, y hay que negociar. Algo hemos vendido, pero la mayoría sólo quiere curiosear»-.
Desde la organización, el mensaje era parecido. «El número de cabezas de ganado (unas 200 entre equino, vacuno y ovino) que ha salido a subasta es similar al de otros años, pero esta vez han venido muchos menos compradores».
Los únicos que ayer tenían motivos para estar contentos eran los miembros de Asgaequino, la asociación de ganaderos de ganado equino de Álava. Presentaban siete potros y todos encontraron comprador. Pero la subasta de estos ejemplares de caballo de monte no se realizó con fines económicos, sino para mejorar la raza. «Nuestro colectivo no tiene ánimo de lucro, por lo que la subasta no será al alza. Cada ganadero elegirá al azar una bola con un número y después se procederá al sorteo», explicaba Txema Fernández, veterinario de la asociación. «Los que hemos traído aquí son algunos de los mejores potros de caballo de montaña nacidos en 2006, que se usarán en las explotaciones como sementales, para mejorar los estándares de calidad».
462 kilos de 'Frailón'
Bajo la carpa había caballos como 'Frailón', un robusto ejemplar de 462 kilos, adquirido por 1.400 euros por un ganadero alavés anónimo. Además de vacas limusín, en Arkaute se subastaron ejemplares de vacuno charolés -la raza más valorada por la calidad de su carne, según los expertos-, blonde, pirenaico o monchino. Y también de oveja latxa.
La mayoría de las cabezas en liza se vendieron en su precio de salida, y sólo hubo puja -el precio aumenta de 25 en 25 euros- por animales de condiciones excepcionales. El que alcanzó un precio más alto fue un toro de raza limusín que se adjudicó por 4.075 euros.
Junto a las instalaciones donde se celebró la subasta se instalaron un par de puestos de artesanía y una txosna. El buen tiempo invitó a la gente a salir de sus casa y el público disfrutó de una jornada de marcado carácter lúdico. Todos excepto los ganaderos, que demostraron no estar para fiestas.









