
«Suelo utilizarla una o dos veces a la semana. Al principio me motivó inscribirme para poder ir a dar un paseo en bicicleta con mi hijo los fines de semana. Ahora también acudo con ella a las instalaciones de Pradoviejo, donde entreno un equipo de fútbol. Es muy cómodo su uso porque la recojo al lado de casa y después la deposito en el punto de Pradoviejo», explica Aguirrebeña, que encuentra esta iniciativa estupenda para hacer un poco de deporte.
La idea de este aficionado a las bicis era inscribir a su hijo de doce años y hacer uso ambos de este servicio público. «Me comentaron que sólo podían inscribirse en este servicio los mayores de 14 años. Por lo tanto, cuando salimos de paseo el chaval coge su propia bici», asegura el usuario, que reclama más carril bicis para la ciudad.
Con la llegada del buen tiempo este ciclista aficionado se plantea utilizar las dos ruedas para asistir al trabajo. «La idea es cogerla en la Plaza de la Vendimia y devolverla en Pradoviejo ya que mi trabajo este muy cerca de este espacio», afirma. No obstante se lamenta de lo peligroso que a veces resulta usar este medio de transporte. «Por la acera molestas a los peatones y por la carretera te juegas la vida con algunos conductores que no nos respetan», matiza con rotundidad.
En su círculo más próximo, conoce a cuatro personas que usan habitualmente las bicis del Ayuntamiento. «En alguna ocasión, me he tenido que marchar del punto a casa porque no había ni una bici disponible y otras está completo», concluye este logroñés aficionado al transporte limpio.






