
Tras doce horas de reunión, se ratificaron las destituciones y se anunció que el nuevo entrenador hasta final de temporada será Salvador González, Voro. El ex central internacional ejercía hasta ahora como delegado del equipo y, curiosamente, formó parte de la plantilla 'ché' que descendió en la temporada 85-86. Le quedan por delante cinco finales dramáticas, el próximo domingo en Mestalla ante Osasuna, y luego contra Barça y Levante, fuera, y Zaragoza y Atlético, en casa.
Fuentes del club valenciano revelaron que Voro contará con José Manuel Otxotorena, hasta ahora preparador de porteros, como segundo entrenador. Un portavoz de la entidad aseguró anoche que el nuevo técnico tendrá «libertad absoluta» para disponer de los 25 jugadores de la plantilla y, en consecuencia, podrá contar, «si lo desea», con David Albelda, Santiago Cañizares y Miguel Ángel Angulo, jugadores a los Koeman descartó el pasado 18 de diciembre.
Este golpe de efecto dirigido desde la sombra por Juan Bautista Soler, el máximo accionista, y ejecutado por el presidente Agustín Morera tendrá un coste elevadísimo. Sólo por la marcha de Koeman y sus ayudantes José Mari Bakero y Toni Bruins Slot, el club tendrá que desembolsar unos 12 millones de euros. Además, habrá que abonar el finiquito de Ruiz, al que se responsabiliza de los fichajes fallidos de Manuel Fernándes, Zigic y Banega, y del secretario técnico, Antonio Fernández. La dirección deportiva recaerá en Juan Sánchez, delantero internacional hasta hace poco en activo.
Papel de malo
Koeman tomó las riendas de un equipo al que Quique Sánchez Flores dejó situado en zona de 'Champions' y con serias opciones de superar la primera criba en la máxima competición continental, pero su gestión resultó caótica en lo deportivo y fuera del campo. Aceptó el papel de malo de la película que le brindó el club para cargarse a los tres pesos pesados del vestuario, salió en primer plano en la histórica foto del juicio entre la entidad y Albelda, no congenió con la mayor parte de la plantilla y se mostró altivo en las ruedas de prensa.
Si se atiende al rendimiento, a los números, el club encontró desde hace tiempo motivos para despedir al holandés. Sólo la actuación del equipo en la Copa del Rey, en la que acabó campeón tras eliminar a Betis, Atlético y Barça, antes de dar un repaso en la final al Getafe, fue retrasando la destitución. El consejo de administración se planteó la opción de echarle nada más alzar la Copa, pero prefirió esperar a Bilbao.
El Valencia sólo ha conseguido cuatro victorias, con seis empates y 12 derrotas, en los 22 partidos dirigidos por Koeman. Si en la primera vuelta el equipo se mantuvo en una zona tranquila gracias al colchón que dejó Quique, en la segunda entró en barrena. Sólo ha sumado 12 puntos y estaría en puesto de descenso junto al Murcia y el Espanyol. No carbura, no obedece a un patrón y encaja goles con inusitada facilidad, lo que no ocurría con Ranieri, Cúper y Quique. Su decidida apuesta por el chaval Mata, un producto de la cantera madridista, y la invención de Arizmendi como lateral derecho resultaron sus principales aportaciones. Tras la marcha del 'holandés errante' ya son once los entrenadores que no terminan la temporada.





