El sacro constituye un hueso fruto de la unión de varias vértebras que acaba finalmente en otro pequeño hueso denominado coxis. En toda esa estructura se unen ligamentos a modo de estructuras fibrosas que dan firmeza a la columna. Hay ligamentos que recorren toda la columna uniendo los cuerpos vertebrales, mientras que otros estabilizan las vértebras entre sí. Por otro lado, existen grupos de músculos que también se extienden por la columna vertebral, actuando como un elemento estabilizador. Otros músculos quedan sujetos a la columna, pero se extienden hacia otras zonas limitando por ejemplo la cavidad abdominal o sujetando otros elementos óseos como las costillas o el cráneo.
Problemas mecánicos
Toda esa estructura tiene una mecánica muy compleja. Para que se mantenga una gran movilidad y flexibilidad así como una adecuada resistencia, es preciso que esté en buenas condiciones. El disco intervertebral ejerce como una almohadilla que evita el rozamiento entre los cuerpos vertebrales mientras éstos pueden moverse con cierta facilidad. Esa especie de colchón tiene que mantener una gran flexibilidad y resistencia. Entre las apófisis, las carillas articulares deben permitir una articulación correcta sin fricciones. Esas articulaciones se deben mantener perfectamente libres de prominencias que puedan generar roces, como sucede en cualquier articulación.
También los ligamentos tienen que ser flexibles y a la vez sujetar convenientemente. Finalmente, los músculos tienen que mantener el tono adecuado que ayude a estabilizar todas esas estructuras.
Desde un punto de vista mecánico, la columna se extiende como el mástil de un barco. No es completamente recta, ya que de ser así, su capacidad para aguantar presiones verticales sería mucho menor. Gracias a esas curvas anatómicas actúa en cierta forma como un muelle.
Inevitable desgaste
Ese aspecto viene facilitado por la presencia de los discos intervertebrales. A la vez que mantiene una gran movilidad, la columna debe ser capaz de volver a su situación original. Los músculos y ligamentos permiten que eso se consiga.
Como el resto del organismo, la columna está sometida a fenómenos degenerativos que afectan a todos sus componentes. Los discos van perdiendo elasticidad y firmeza. Pueden sufrir un fenómeno de atrofia por el que pierden volumen. Los ligamentos se calcifican y su flexibilidad y resistencia disminuyen. De hecho, llegan a limitar la movilidad de la columna.
Entre las articulaciones de los cuerpos vertebrales también se desarrollan fenómenos de artrosis que destruyen la superficie articular y ocasionan la aparición de elementos óseos que tienden a destruir la articulación. Otro problema fundamental que afecta a la columna vertebral es la pérdida de calcio y masa ósea. El entramado de trabéculas óseas se desvanece, cada vértebra pierde resistencia y el sistema puede llegar a sufrir un colapso.
Los dolores
Las molestias de espalda habitualmente son esporádicas y se manifiestan en la zona baja -o lumbar- y en el cuello. Se nota un dolor sordo lateralizado a uno o los dos lados, que suele empeorar con los movimientos o tras un reposo en malas condiciones. Después la molestia adquiere características mecánicas.
Este tipo de molestia suele ser transitorio. Sin embargo, cuando se hacen más importantes llegan a provocar un cuadro más evidente. El dolor tiende a hacerse duradero e incluso se irradia hacia una extremidad en forma de calambres. Llega a constituir la denominada ciática. En el cuello, así como en la espalda, el dolor se acompaña de contracturas musculares que provocan una inmovilización dolorosa de la región afectada, denominadatortícolis.
Tratar estas molestias a veces es sencillo, ya que pueden revertir con algún analgésico menor o incluso antiinflamatorios. Sin embargo, se debe evitar un uso crónico o incontrolado de esas medicaciones, por la posibilidad de efectos secundarios o porque se esté escondiendo un problema que deba tener una solución más agresiva.
Es recomendable realizar ejercicios gimnásticos, aunque a veces se debe esperar a que pase la fase aguda de dolor o mejore la contractura muscular. Una adecuada fisioterapia o una osteopatía en condiciones ayuda a superar esos momentos en los que las molestias son más evidentes. El calor local mejora habitualmente esa contractura muscular.
En determinados casos se requieren maniobras más agresivas, como el empleo de infiltraciones o técnicas quirúrgicas para reducir la inflamación.







