Según señala el gestor del Teatro Barakaldo, ésa es la razón por la que al cierre de los ejercicios económicos siempre aparece un déficit. Pero eso «no significa» que la deuda exista en la actualidad. «Las propias cuentas lo aclararán mañana», sostiene.
Gonzalo Centeno afirma que la asignación anual del Consistorio ha permanecido durante años inamovible, aunque el público no siempre llena la sala por bueno que sea el espectáculo. De hecho, recuerda que «la cultura suele ser deficitaria» y los teatros públicos son el reflejo de esa tónica. «Los ciudadanos deben valorar la sala como un servicio cualquiera. Si supieran el dineral que cuesta la recogida de basuras, seguramente también se llevarían las manos a la cabeza», argumenta.





