La que se encargó de organizar este servicio fue, precisamente, la Compañía del Tranvía de Bilbao a Las Arenas y Algorta, localidades que por aquellos años eran, junto con Portugalete, importantes centros veraniegos donde acudían las familias locales y nacionales, a lo que por entonces se denominaba tomar los baños. Los baños de mar, se entiende.
Pues bien, como complemento del servicio de transporte terrestre a través del tranvía se estableció otro servicio de vapores fluviales; pero no en plan turístico, sino con viajes regulares a horarios concretos. Vean cómo se anunciaba ya en el periódico de junio de 1884:
«Compañía del Tranvía de Bilbao a Las Arenas y Algorta. Servicio de vapores desde el 15 de junio. Horas de salida de Bilbao a las 8, 10 y 12 de la mañana y a las 3, 4 y 6,30 de la tarde. Salidas de Portugalete a las 8, 10 y 12 de la mañana y 2, 5 y 7 de la tarde. Precio del pasaje de Bilbao a Portugalete o viceversa, 50 céntimos de peseta (dos reales). (Obsérvese el detalle de los reales, que era la moneda más usual de la época).
El punto de embarque en Bilbao estaba situado en el muelle de El Arenal y, dependiendo del dragado de la ría, en la Botica de Deusto, transportando a los viajeros en tranvía desde El Arenal hasta Deusto.
Pero hay en la gacetilla un detalle que me ha dejado perplejo. Se refiere a los viajeros que podían tomar el vapor en Desierto. Vean cómo lo dice textualmente el anuncio: «El paso de los vapores por el Desierto se anunciará por medio del silbato y se admitirán viajeros que salgan a medio de la ría».
Yo pienso que esa nota final sobre la forma de embarque de los viajeros de Desierto sea tan sólo un lapsus del redactor. Porque no concibo que para coger el barco, los viajeros de Desierto tuviesen que ir nadando desde el muelle hasta el medio de la ría como recomienda el texto.





