El nombre de la dolencia, también llamada retinosis pigmentosa, se refiere, en realidad a una serie de desórdenes de tipo hereditario que dañan los conos y bastoncillos del ojo, que son las células encargadas de controlar la visión nocturna, las responsables de la agudeza visual, la visión en color y el brillo de la luz. La ceguera que provoca la retinosis es consecuencia de un fenómeno natural, un proceso de muerte celular llamado apóptosis.
Pescado azul
Ese mecanismo, inherente al envejecimiento humano, se produce de manera mucho más rápida en las personas con esta afección. La enfermedad afecta, generalmente a individuos de 25 a 40 años. Se anuncia al hacerse más difícil ver con poca luz y perder campo visual, que se reduce hasta tener la sensación de ver como con prismáticos.
Una investigación promovida por la asociación vasca de afectados en colaboración con la facultad de Medicina y Odontología de la Universidad del País Vasco permitió descubrir hace cuatro años que una dieta rica en pescado azul protege la retina y retrasa la pérdida de visión que desencadenan ésta y otras patologías, como diabetes y glaucoma.







