
El jefe de la diplomacia kuwaití, el jeque Mohamad Sabah al-Salem, anunció que el próximo encuentro de los vecinos -Arabia Saudí, Irán, Turquía, Jordania, Siria y Kuwait- tendrá lugar en Irak, algo que consideró como el «resultado más importante de la reunión». Otra conclusión es que «se ha confirmado que el Gobierno iraquí controla todo su territorio», lo que indica una mejora de la seguridad, añadió el jeque Mohamad.
Kuwait es el único país árabe que confirmó que tendrá una Embajada en la muy protegida 'zona verde', en Bagdad, sin decir cuándo, aunque el canciller kuwaití reiteró que «estamos esperando que ambos estados nombren a sus embajadores».
La apertura de sedes diplomáticas árabes en Irak y la cancelación de la deuda de ese país, valorada en unos 26.000 millones de euros, es una exigencia de Washington y del Gobierno del primer ministro iraquí, el chií Nuri al-Maliki, como apoyo al Ejecutivo de Bagdad. La secretaria de Estado norteamericana, Condoleezza Rice, presionó durante la reunión para lograr un «apoyo político y económico» a Bagdad. Al-Maliki, por su parte, dejó claro que la condonación de la deuda, la reapertura de legaciones y la ayuda contra el terrorismo son imprescindibles para el proceso político y de reconstrucción del país pérsico.







