
El escolta, que residía en la localidad alavesa de Manzanos, pueblo situado a escasos kilómetros del lugar donde fue encontrado, estaba en paradero desconocido desde el pasado domingo. Sus compañeros de trabajo le echaron en falta el lunes y denunciaron su desaparición a la Ertzaintza por la tarde.
Ese mismo día, familiares del joven trataron de ponerse en contacto con él sin éxito, por lo que alertaron asimismo a la Guardia Civil. Agentes del instituto armado y de la Ertzaintza pusieron entonces en marcha un dispositivo de búsqueda. A primera hora de la mañana de ayer, un vecino localizó el todoterreno del escolta en una vaguada situada junto al río Zadorra, que marca el límite sur del enclave burgalés con la comunidad autónoma.
Junto al vehículo, que tenía la puerta trasera abierta, se encontraba el pastor alemán del joven, con el que solía salir a pasear habitualmente. En el interior del coche, se halló asimismo su arma reglamentaria y su teléfono móvil.
Conmoción
Un equipo de buceadores de la la Guardia Civil procedentes de Logroño comenzó a rastrear el cauce del río algo antes de las dos de la tarde. Poco después, hallaron el cuerpo sin vida del escolta en una poza, a unos cincuenta metros del lugar en que se encontraba el vehículo. Tras ser levantado el cadáver, fue trasladado al Instituto de Medicina Legal de Burgos, donde se le hará la autopsia.
Los hechos causaron gran conmoción entre los 180 habitantes de Manzanos, localidad a la que llegó hace cinco años Domingo G.C. procedente de Barcelona. «Solía acudir al centro social a tomar un café, pero la mayoría de su poco tiempo libre lo pasaba con su perro», recordaba una vecina. Sus allegados destacan que el escolta, que estaba soltero, era una persona «discreta, seria y profesional». De hecho, prestó sus servicios a un juez de Vitoria.






