
EL SISTEMA
El sistema es muy sencillo. Una o dos microcámaras -hasta cuatro, si se desea- se instalan en diferentes puntos del vehículo. Son tan pequeñas que van totalmente camufladas; sólo una pegatina advierte al cliente de que está siendo grabado. La señal se transmite directamente por unos cables integrados en el habitáculo a un disco duro situado en el maletero. Con una capacidad de 250 gigabytes, el dispositivo de almacenamiento es capaz de registrar todo lo que sucede en el interior del vehículo durante más de tres semanas.
Sobre 1.400 euros
El precio del equipo completo asciende a unos 1.400 euros, aunque esta cifra varía en función del número de cámaras que se quiera colocar. La gran noticia para los taxistas es que el Ayuntamiento ofrecerá una ayuda de 500 euros a aquellos profesionales que no hayan podido, por motivos técnicos, instalar la mampara de protección. Así lo dio a conocer el presidente de la cooperativa. «Es la misma cantidad que han percibido aquellos que pusieron el metacrilato de separación. Nos parece lo justo para que no haya discriminaciones, ya que las cámaras no son un capricho, sino una muy buena herramienta para disuadir a los delincuentes», precisó Puertas.
La preocupación por la seguridad en el sector registró un punto de inflexión hace dos años. El homicidio de Eduardo Robredo, la licencia 168, dejó una profunda huella entre sus compañeros. Desde entonces, muchos profesionales bilbaínos han optado por blindar su defensa frente a los robos y los peligros de la noche, sin reparar en gastos. Los localizadores GPS y las mamparas -se han instalado más de 200- se han popularizado. Las nuevas tecnologías permiten ahora dar un paso más en este empeño.





