¿Cómo han conseguido hacer estas cuentas? No me lo pregunten porque ni lo sé ni me lo explico. No entiendo ni entenderé nunca cómo estos señores -los que sean- han conseguido hacer la lista de los gastos mundiales tal como la estoy leyendo en el reverso de la hojita del popular 'taco' del Mensajero, que es mi calendario habitual.
¿Cómo demonios ha logrado alguien llegar a la conclusión de que sólo en los Estados Unidos se gastan anualmente en cosméticos dos mil millones de dólares más que todo el mundo en educación? Eso es lo que se deduce restando los seis mil millones invertidos en educación, de los ocho mil millones que los norteamericanos gastan en cosméticos.
Y si a ustedes les ha parecido increíble lo de los cosméticos, espérense porque según veo en la lista aún nos gastamos más en tomar helados, en cuya degustación se invierten, sólo en Europa 11.000 millones de dólares. (Y yo me pregunto perplejo cómo habrá podido contar alguien todos los helados que comemos los europeos).
La lista que ofrece la hoja del calendario es tan increíble como meditable. Porque resulta difícil de admitir -y yo supongo que los datos tendrán algún fundamento- que en agua y sanidad se gasten 9.000 millones de dólares, mientras que europeos y norteamericanos nos gastamos doce mil millones sólo en comida para animales.
El capítulo mas importante de esta lista increíble lo ocupan, como era de suponer, los gastos militares. ¿Saben ustedes cuánto invierte el mundo mundial en armas, municiones, ejércitos y similares? Pues agárrense antes de seguir leyendo: 780.000 millones de dólares, que no traduzco a pesetas (que es como mejor nos entendemos los adultos) porque no me atrevo. Si alguien se anima a hacerlo que lo haga.





